Animal Kinhood Animales salvajes En peligro crítico
12 min de lectura 9 capítulos Live · Bukit Lawang
Retrato frontal y realista de una cría de orangután de Sumatra, de pelaje rojizo-óxido, cara gris de mirada despierta y ojos oscuros grandes, vestida con un peto vaquero de tela denim sobre una camiseta de rayas naranja y blanco, sobre fondo gris verdoso liso. Es Togar, personaje de la serie Animal Kinhood de Yago Partal. AK · 02 N 3°33′ E 98°08′ Togar Bukit Lawang, ID PHOTO ©YP · 2026
Animal Kinhood · Animales salvajes Nº 02 / 28 Episodio · Togar
Pongo abelii

Togar.

orangután de Sumatra

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Biografía · Bloque 01 de 03 orangután de Sumatra
Caps · I–II–III

Arriba, agarrado.

I
CAP · 01 / 09

La primera copa

Lo primero que Togar recuerda no es una cara: es el bosque visto desde arriba, moviéndose. Su madre lo llevaba agarrado a su pelo, cruzando la copa de rama en rama, y él, colgado de ella, veía pasar el verde por debajo. Todavía hoy lo de arriba le parece el sitio bueno, y lo de abajo, un poco menos suyo.

Vive en la copa del ecosistema Leuser, en el norte de Sumatra, junto a Bukit Lawang, donde el bosque se acaba y empieza lo talado. Es una cría de orangután: pelaje rojizo, cara gris, seis años de edad y una infancia por delante que va a durar años. Arriba, entre los árboles altos que cargan fruta casi todo el año, no le falta nada mientras su madre esté cerca.

No baja al suelo si puede evitarlo. Sus brazos son larguísimos y sus pies agarran como manos, así que se cuelga, se columpia y se sostiene de cualquier rama con una facilidad que a él le parece de lo más normal. Toda su vida cabe en esa altura: el árbol donde durmió anoche, el que cargará de higos la semana que viene, la rama desde la que mira.

II
CAP · 02 / 09

Solo ellos dos

La familia de Togar es pequeñísima: su madre, Tiur, y él. El orangután es el más solitario de los grandes simios; cada adulto vive en su propio trozo de bosque, sin apiñarse. La única unión estrecha, la más larga que hay en el reino animal después de la de las personas, es la de una madre con su cría, y de eso está hecho el mundo entero de Togar.

Su padre no vive con ellos. Los machos grandes andan cada uno por su lado, apartados, y no crían. Togar lo conoce solo de oídas, o mejor dicho de oído: es ese sonido largo y hondo que llega al alba, lejísimos, desde el valle de al lado. Un grande de las carrilleras avisando de que está ahí. Nada más.

Cerca, en su propia rama, está la abuela Rumondang, la madre de Tiur, una hembra mayor cuya copa se solapa con la de ellos. Se cruzan de vez en cuando y ella le deja la mejor fruta madura, la que ya alcanzó a probar. Guarda los nombres viejos de los árboles del bosque. Cuando lo llama, le dice «Tog» a secas. Esas son las presencias de Togar: dos, y una voz al amanecer.

III
CAP · 03 / 09

La gente de la copa

Los suyos se llaman entre ellos, sin darle vueltas, la gente del bosque, o los de la copa. No es poesía: es lo que son, los que viven arriba, en los árboles. En las tierras del norte, la gente de abajo tiene desde siempre la costumbre de dejarlos en paz, de no tocarlos, porque se les parecen demasiado: las manos, la cara, la cría agarrada a la madre. Ese viejo respeto es el suelo bueno del pueblo.

Lo que rompe la cosa es lo nuevo. El bosque mengua por los bordes y se parte por dentro: la copa se tumba para plantaciones, y lo que queda lo cortan en trozos los caminos abiertos a máquina. Cada temporada hay menos copa continua por la que cruzar y más manchas sueltas, cada vez más lejos unas de otras. Una familia que se queda sin sus árboles no tiene a dónde ir.

La abuela Rumondang cuenta lo de una ladera entera que un año amaneció cortada por un claro nuevo: las familias de un lado no volvieron a cruzar a las del otro. Togar todavía no entiende del todo esa historia. La oye caer la tarde, cuando aún no toca hacer el nido, y se queda callado.

Voiceline · cita canónica del personaje Togar · orangután de Sumatra
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§ 04 · Objetos Ediciones abiertas · cotidianos
10 piezas · Impresión bajo demanda

Lleva a Togar a casa.

Biografía · Bloque 02 de 03 Raíces
Caps · IV–V–VI

Todavía no, pero un día.

IV
CAP · 04 / 09

¿Cómo se llama esta?

A los cuatro años, Togar se inventó un juego que no le enseñó nadie: señalar cada fruta con el dedo para que su madre le diga el nombre. El higo. El durián. El mangostán. La que pica y no se come. La que hay que abrir con un palo. Veinte veces por mañana, la misma pregunta —¿y esta cómo se llama?— hasta que se le queda dentro.

No es solo el nombre. Con cada fruta va guardando en la cabeza dónde está el árbol y en qué luna carga, igual que hace su madre, que se mueve por el bosque sin perderse nunca, como si llevara un mapa que nadie más ve. Togar está empezando a llenar ese mapa. Ya se sabe unos cuantos árboles de memoria: el del higo, el del durián, el tronco viejo donde a veces hay mimiel.

Aprende mirando. Es la manera de su pueblo: una cría pasa años pegada a su madre y lo saca todo de copiarla, de preguntar y de fijarse. Para Togar aprender no es una tarea; es la forma de estar con ella. Cada cosa que se le queda un poco mejor es un rato más a su lado, en la misma rama.

V
CAP · 05 / 09

El nido que se deshace

Cada atardecer, antes de dormir, un orangután se construye un nido nuevo doblando ramas en la copa. Su madre lo hace en un momento, con las manos, casi sin mirar. Togar lleva desde los dos años intentando lo mismo al lado del de ella, palo a palo, tal como la ve doblar a ella. Y casi siempre se le deshace debajo.

La primera vez casi se cae. Se agarró, se rió, y volvió a probar al día siguiente. Desde entonces hace un nido cada tarde, y casi todos se vienen abajo, y casi todos los vuelve a intentar. No lo llama fracaso. Lo suyo es un empeño terco de cría que quiere hacerlo ella misma: enseña el nido medio hecho —«mira, hice uno»— y añade, sin drama, «se deshizo, pero casi».

Las crías empiezan a practicar el nido a los seis meses y no lo dominan hasta los cinco años. Togar está en pleno medio de eso. Su frase, la que repite cuando algo no le sale, es siempre la misma: todavía no me sale, pero un día sí. Lo dice del nido, del palito, de todo. Y lo dice muy en serio.

VI
CAP · 06 / 09

Su palito

Un día, con cinco años, vio a su madre meter un palo en el fruto que pica —ese que va protegido por unos pelillos que se clavan— para sacarle las semillas sin hacerse daño, y en un tronco viejo para llegar a la miel y a los insectos. Togar buscó su propio palo, lo probó, no le salió, lo volvió a probar. Y se quedó con él.

No lo suelta ni para dormir. Es su herramienta de mentira y de verdad a la vez: con él imita a su madre, con él practica, y lo lleva a todas partes. Todavía saca más pelos que semillas, pero es suyo, y es la prueba más clara de que está aprendiendo el oficio de ser grande antes de poder serlo.

Ese palo no es un juguete cualquiera. Usar palos para sacar la miel o abrir un fruto no le viene de fábrica: es una técnica que se aprende, que las madres pasan a las crías, y que cada valle del bosque hace un poco a su manera, como una costumbre. Togar la está recibiendo de Tiur, gesto a gesto, sin saber que un día se la pasará a otra cría en otra copa.

Biografía · Bloque 03 de 03 Oficio
Caps · VII–VIII–IX

La voz que vendrá.

VII
CAP · 07 / 09

No quiere dormir solo

Debajo de toda la alegría de Togar hay un miedo, y no es a la muerte: es quedarse solo en la copa antes de saber arreglárselas. Es un miedo muy concreto de cría de un pueblo cuya infancia dura años y años. Si su madre no está, ¿quién le enseña el nido?, ¿cómo sabe qué fruta se come? Por eso se agarra fuerte, por eso el «un día sí» siempre viene con un «todavía no».

Una mañana, en la copa de al lado, ya no estaban ni la madre ni el pequeño con el que Togar se hacía muecas de árbol a árbol. Los mayores hablaron muy bajito de unos que suben a llevarse a las crías. Togar no lo entendió. Solo se dio cuenta de que faltaban, y esa noche se metió más adentro del nido de su madre y no la soltó. No hizo su nido de práctica ese día.

Desde entonces, algunas noches pide que le cuenten otra vez cuál es el árbol de la miel, hasta que se duerme. Y a veces, sin querer, pregunta en voz baja: tú no te vas a ir, ¿no?

VIII
CAP · 08 / 09

El llamado del grande de lejos

La primera vez que Togar oyó el llamado largo, tenía cuatro años y se asustó. Fue de madrugada, por encima del bosque: un sonido hondo que no había oído nunca, que venía de lejísimos. Se agarró a su madre. Ella no se movió. Le dijo que era un grande de las carrilleras, del valle de al lado, y que eso lo hacen los machos cuando se hacen mayores.

Es la voz que llega más lejos de todo el bosque. El llamado de un macho adulto se oye a cerca de kilómetro y medio: ninguna otra voz de gran simio asiático viaja tanto. Togar lo intentó imitar allí mismo y le salió un chillido de nada. Desde entonces, cuando lo oye al alba, se queda muy quieto, escuchando lo que él será.

Porque eso es su horizonte. Un día tendrá esa voz, y unas carrilleras anchas a los lados de la cara, y su propio trozo de bosque por el que andar solo. Algunos machos tardan años en que les salgan las carrilleras, y hasta entonces viven de otra manera. A Togar le queda muchísimo. Por ahora practica el chillido, y no le sale, y vuelve a probar.

IX
CAP · 09 / 09

La temporada de fruta

Hay una época del año en que el bosque se llena de fruta de golpe. Los árboles cargan todos a la vez, y entonces no hay que caminar casi nada para comer. Su madre lo lleva de copa en copa el día entero, hartos de higos y de durián, la barriga llena, la fruta madura al alcance de la mano. Son los mejores días de Togar.

Aprendió, sin que se lo dijeran, que esa abundancia no dura. Que detrás vienen las temporadas flacas, cuando hay que saberse los árboles de memoria y caminar más para encontrar comida. Por eso pregunta tanto, por eso guarda cada árbol en la cabeza: para cuando el bosque no lo dé todo tan fácil.

Pero eso es luego. Ahora es la temporada buena. Togar come, se recuesta un rato contra su madre cuando el sol pega fuerte, y al atardecer arma su nido de práctica al lado del de ella. Casi siempre se le deshace. Al oscurecer se mete en el de su madre, se agarra, y le pide el cuento del árbol de la miel. Mañana volverá a intentar el nido. Un día le aguantará toda la noche.

<!-- PRM-025: pase de naturalidad aplicado (voz 3ª persona, detalle concreto, sin sermón ni remates acumulados) -->

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§ 07 · Ficha de especie Pongo abelii

Sobre el orangután de sumatra.

Clasificación
  1. Animalia
  2. Chordata
  3. MammaliaMamíferos
  4. Primates
  5. Hominidae
Pongo abelii
Sumatran orangutan (Pongo abelii) in the wild
El animal real · Pongo abelii Foto: Einar Storsul / Unsplash (Unsplash License)
Hábitat
Selva tropical de tierras bajas y de montaña del norte de Sumatra (Indonesia), sobre todo el ecosistema Leuser (Aceh y Sumatra del Norte), siempre en la copa de árboles altos con fruta durante todo el año
Dieta
Sobre todo fruta (más del 60% de la dieta): higos, durián, mangostán y otras frutas del bosque, completada con hojas, corteza, miel, huevos e insectos que extrae con palos
Longevidad
unos 30-40 años en libertad
Peso
fuerte dimorfismo: los machos con carrilleras llegan a unos 90 kg y 1,7 m; las hembras rondan los 45 kg · los brazos, extendidos, superan con mucho la altura del cuerpo
Adaptación
Brazos larguísimos y manos y pies prensiles (cuatro 'manos') para vivir en la copa, y una memoria excepcional del bosque: recuerda dónde está cada árbol frutal y cuándo carga
Récord
El llamado largo del macho adulto con carrilleras se oye a cerca de 1,6 km, la vocalización de mayor alcance entre los grandes simios asiáticos

Estado de conservación

Global (UICN)
En peligro crítico
En su región
Es el gran simio con el área de distribución más reducida del mundo: toda la población salvaje vive en el norte de Sumatra (Aceh y Sumatra del Norte), sobre todo en el ecosistema Leuser, el único lugar donde todavía conviven en libertad tigres, elefantes, rinocerontes y orangutanes.
Población
Se estiman unos 13.800 individuos, en descenso. Un modelo citado proyecta una caída de hasta el 81% entre 1985 y 2060 si siguen las tendencias actuales.

Amenazas principales

  1. La tala de la selva para plantaciones de aceite de palma y de pulpa de papel, que se lleva por delante los árboles de fruta de los que vive.
  2. La fragmentación del bosque por carreteras y minería, que deja a las familias aisladas en manchas de selva que ya no se tocan.
  3. La caza furtiva y la captura de crías para venderlas: para llevarse a una cría se mata a la madre.
El Programa de Conservación del Orangután de Sumatra (SOCP) ha rescatado y reintroducido cientos de ejemplares en bosques protegidos, aunque por sí solo no revierte el declive; hace falta frenar la pérdida de bosque.

¿Sabías que…?

01
La infancia más larga después de la de las personas

La cría pasa entre siete y nueve años pegada a su madre antes de arreglárselas sola: es la infancia más larga del reino animal después de la de las personas. Todo lo aprende mirándola: qué frutas se comen, cómo se cruza la copa, cómo se dobla un nido.

02
Un nido nuevo cada noche

Cada atardecer se construye un nido nuevo doblando ramas en la copa para dormir, y algunos le añaden un techo de hojas si amenaza lluvia. Las crías empiezan a practicarlo a los seis meses, pero no les sale bien hasta los cinco años.

03
Herramientas que se enseñan de un valle a otro

Usa palos como herramienta: para sacar la miel o los insectos, o las semillas del fruto Neesia, protegido por pelillos que pican. La técnica no es instinto: se aprende, y cada población la hace a su manera, como una costumbre que se pasa de madres a crías.

04
La voz que llega más lejos

El llamado largo de un macho adulto con carrilleras se oye a cerca de kilómetro y medio por encima del bosque: ninguna otra voz de gran simio asiático llega tan lejos.

05
Dos maneras de ser un macho grande

Hay machos con carrilleras (unas anchas almohadillas a los lados de la cara) y machos sin ellas; algunos tardan años en desarrollarlas, y hasta que no las tienen viven de otra manera.

06
El jardinero del bosque

Al comer tanta fruta y moverse tanto, reparte por el bosque las semillas de cientos de árboles frutales. Sin él, un bosque como el de Leuser vuelve a crecer mucho peor: es, sin proponérselo, su jardinero.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Togar va con peto vaquero y camiseta de rayas?
Porque es una cría de orangután de Sumatra, y en Animal Kinhood los animales visten como personas. Su pelaje es rojizo, como el de su especie, y tiene la cara gris de las crías; el peto vaquero y las rayas naranja y blanco son ropa de niño.
¿Está en peligro el orangután de Sumatra?
Sí, En Peligro Crítico. Quedan unos 13.800 y bajando. Su selva se tala para aceite de palma y papel, y se captura a las crías. Todos viven en el norte de Sumatra, sobre todo en el ecosistema Leuser.
¿Cuánto tiempo pasa una cría con su madre?
Entre siete y nueve años, la infancia más larga del reino animal después de la de las personas. En ese tiempo aprende, solo mirándola, a construir nidos, a reconocer cientos de frutas y a moverse por la copa.
¿Dónde vive Togar?
En la selva del ecosistema Leuser, junto a Bukit Lawang, al borde del Parque Nacional Gunung Leuser, en el norte de Sumatra (Indonesia).
§ 08 · Conservación tres programas · verificados
orangután de Sumatra

Ayuda a proteger esta especie.

Cada compra contribuye, pero la donación directa hace más. Tres ONGs con programas específicos verificados para esta especie.

Nº 01 / 03

OIC.

Orangutan Information Centre

ONG indonesia con sede en Medan (Sumatra del Norte) que restaura bosque, rescata y rehabilita orangutanes y trabaja con las comunidades contra la deforestación.

Donar a OIC
Nº 02 / 03

SOCP.

Sumatran Orangutan Conservation Programme

Programa gestionado por la Fundación PanEco junto a la ONG indonesia YEL: rescata orangutanes cautivos y crea nuevas poblaciones silvestres en Leuser, Batang Toru y Ulu Masen.

Donar a SOCP
Nº 03 / 03

SOS.

Sumatran Orangutan Society

Organización benéfica del Reino Unido centrada en el orangután de Sumatra: restauración forestal, patrullas comunitarias y educación contra la deforestación y el aceite de palma.

Donar a SOS
Animal Kinhood · 28 personajes

Veintiocho nombres. Veintiocho historias. Veintiocho personalidades. Un mismo proyecto.

Catálogo completo · Drop 01 — Q3 2026 Explorar Animal Kinhood