Cortar sin matar, doblar sin romper
En su historia, Olwen pliega setos vivos a mano, y su frase es esta: «Dejo una lengüeta de madera viva para que el corte no la mate». Se dobla el tronco casi hasta el suelo, se teje con el de al lado, y por esa lengüeta del grosor de un pulgar sigue subiendo la savia. Cortar sin matar. Con el tiempo aprendió que ese gesto valía para más cosas que la madera: es también su forma de poner límites, firme y sin adornos, sin hacer daño.







