Las cosas, a la cara y una vez
Lo que la camiseta te pone en el pecho es la franqueza. En su historia, Olwen no adorna un no ni rellena los silencios: contesta después de una pausa, como si la pregunta tuviera que cruzar el campo entero antes de llegarle, y cuando contesta no gasta una palabra de más ni una de menos. Esa economía la heredó de su madre, que llevaba el rebaño de ovejas de la granja diciendo lo justo. Por eso los del ayuntamiento la evitan y los mayores del valle la respetan.







