El gorro no se toca
La calavera del frente se ve antes que la cara: blanca, pequeña, en mitad de la lana negra, con las orejas grandes y oscuras fuera del gorro, a los lados. Y hay una frase que Stan repite igual, sin cambiar una palabra: «El gorro no se toca.» La dice en broma y no lo es del todo. Nadie se lo ha tocado dos veces. Lo lleva calado hasta las orejas desde los dieciséis y no ha vuelto a plantearse el asunto.







