Tres golpes y luego contesta
Antes de contestar a una pregunta, Stan golpea tres veces con el dedo corazón lo que tenga delante: la tapa de un cofre, el mostrador de clasificar, la chapa del carro, el marco de la puerta. Va tan rápido que nadie llega a contar los golpes, y mientras lo hace se le orientan las orejas hacia el sitio donde acaba de dar. Luego contesta, y contesta corto. Nadie en la cuadrilla le ha preguntado por qué lo hace y él tampoco se lo ha preguntado nunca. Lo hace desde antes de tener memoria de hacerlo.







