Cuando se va la luz
En Maboneng, el barrio de Johannesburgo donde [Nala](https://www.yagopartal.com/es/animal-kinhood/nala/) tiene su estudio de tatuaje, la electricidad se va sin avisar. Load shedding, lo llaman. Eskom corta por zonas, dos horas, cuatro horas, a veces más. La mayoría de los negocios cierran o esperan. Nala no espera.
Tiene un generador pequeño — de los que hacen más ruido que potencia — y una linterna frontal de las de obra que le dejó un electricista a cambio de un tatuaje en el antebrazo. Cuando la luz se corta a mitad de sesión, hay quince segundos de silencio total: las máquinas se paran, la música muere, el zumbido del aire acondicionado desaparece. Y después arranca el generador. Un petardeo seco que vibra en el suelo de cemento. Nala se pone la frontal, ajusta el ángulo, y sigue. La aguja vuelve a la piel como si nada hubiera pasado. El cliente a veces ni se entera de que están a oscuras. Solo ve el haz blanco sobre su brazo y las manos de Nala, que no se han movido ni un milímetro.
Lo ha hecho tantas veces que ya tiene rutina: generador, frontal, botellín de agua para el cliente, seguir. No dramatiza. No para la sesión a menos que el corte dure más de seis horas, y eso ha pasado exactamente dos veces en tres años. El lobo de tierra es nocturno por naturaleza — caza termitas en la oscuridad total, guiándose por oído y olfato, no por vista. Nala tatua igual: si tiene luz, bien; si no, se adapta. Trabaja de noche de todos modos. La diferencia entre Eskom cortando y Eskom funcionando es solo el ruido de fondo.







