El bicho que aguanta el ajetreo
Un koala parece de todo menos resistente a la intemperie: pinta de peluche, cara medio dormida. Y sin embargo su pelo denso es un abrigo de verdad. Aísla bastante del frío y de la humedad; es lo que lleva puesto para pasar la noche a la intemperie, lluvia y relente incluidos. Ese abrigo de fábrica lo traslado a una mochila que va a comerse tirones, roces de asiento y días de aguacero: un bicho hecho para cargar con lo de fuera.
Delante va su retrato, de frente, con la camisa de hibiscos rosas, naranjas y azules. Lo creé mirando al frente y con el fondo limpio, para que se lea de un vistazo cuando cruzas un vestíbulo o subes al metro. Un koala con animal print de flores no es lo que la gente espera en una mochila, y ahí está media gracia.







