Veneno en el reino animal.

Son numerosos los animales que poseen la capacidad de producir veneno, pero no tan numerosa la cantidad de clases que existen del mismo. Hay, básicamente, dos tipos de veneno: los citotóxicos y los neurotóxicos. Los primeros son aquellos que atacan a las células vivas de la víctima causando la destrucción de sus estructuras. Pueden producir inflamación, cambios en la sangre o descomposición de los tejidos (gangrena). Los segundos atacan directamente al sistema nervioso produciendo temblores, pérdida de sensibilidad o inactividad muscular (asfixia).

El veneno entre las especies puede segregarse de distintas formas: De manera ofensiva para atacar a las víctimas, normalmente a través de glándulas conectadas a los dientes, piezas bucales o aguijones; y de manera defensiva, segregada en contacto con espinas, piel u otras formas pasivas.

Entre los vertebrados del planeta, el veneno está presente principalmente en los peces, anfibios y reptiles. Existen muy pocas aves que posean mecanismos venenosos, y tan solo dos mamíferos: el ornitorrinco (el más primitivo de los mamíferos vivos) y la musaraña. Entre los reptiles destacan las serpientes y algunos lagartos. En los anfibios es común entre las salamandras, tritones, ranas y sapos (en forma de mucosa sobre su piel) siendo los peces los que tienen más especies venenosas. En cuanto a los invertebrados, los artrópodos (arácnidos y miriápodos) son quienes poseen el mayor número de especies venenosas. Por detrás van un reducido número de insectos (como las abejas o avispas) y otras especies puntuales de equinodermos (estrellas o erizos de mar) o celentéreos (medusas).

La avispa de mar

Este tipo de medusa australiana de hasta 2 kg. es considerada el animal conocido más letal del planeta. Se han registrado hasta la fecha más de 5.000 muertes humanas por parte de estos animales. Su veneno se transmite a través del contacto con sus tentáculos provocando en un inicio pequeños temblores, rojez de la piel y quemazón. Cuando la toxina llega al torrente sanguíneo, ésta produce un dolor muy agudo e intenso, liberando el potasio de las células y provocando el paro cardíaco en menos de 3 minutos.

Avispa de mar. Guido Gautsch, Toyota, Japan [CC BY-SA 2.0], via Wikimedia Commons

La rana dardo dorada

Este tipo de ranas, también llamadas punta de flecha, poseen veneno suficiente para matar a 10 personas adultas. Miden tan solo 5 cm, y su colorido cuerpo les sirve para advertir a los depredadores de la peligrosidad de su piel. Ésta está cubierta por mucosa impregnada de una toxina (batracotoxina) que produce espasmos musculares continuos afectando al diafragma y produciendo la muerte por asfixia. Recibieron su nombre del uso que los indígenas del Amazonas hacían de su veneno, mojando con él las puntas de flechas y cerbatanas que utilizaban para cazar.

Rana dardo dorada. Foto por Aleksey Stemmer para Shutterstock.com

La mamba negra

Aunque la serpiente taipán es la más venenosa del mundo, la mamba negra se considera más peligrosa por su territorialidad y su agresividad cuando se siente en peligro. Es la serpiente más venenosa de África y la más rápida del mundo (puede alcanzar los 5 metros por segundo). Su nombre proviene del color negro del interior de su boca, que muestra cuando ataca mientras silba y eleva su cabeza a gran altura del suelo. En una mordida puede inyectar hasta 100 mg de veneno, siendo 15 mortales para una persona. Las toxinas de su veneno producen parálisis muscular, causando asfixia a sus víctimas, ya sea para cazar o para defenderse.

Mamba negra. Foto por NickEvansKZN para Shutterstock.com
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Tres de los animales más venenosos del mundo.
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Tres de los animales más venenosos del mundo.
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Muchas especies de animales poseen la capacidad de producir veneno a través de sus glándulas. Con ello son capaces de crear una poderosa defensa o, en muchos casos, un mortal ataque.
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