Cuando escuchamos la palabra vampiro, automáticamente pensamos en una criatura de aspecto humano y largos colmillos que se alimenta de la sangre de otras personas. Y es que los mitos sobre estos seres datan de mucho tiempo atrás y han formado parte de la cultura del hombre hasta el día de hoy.

Un vampiro, según el folclore popular, es una criatura que se alimenta de la esencia vital de otro ser vivo. En algunas culturas orientales y americanas aborígenes se representa como una deidad demoníaca. Sin embargo, en Europa (el mito es de origen eslavo), se trata de un ser humano que despierta tras su muerte alimentándose de la sangre de personas para mantenerse en su forma de “cadaver viviente”.

Nosferatu (1922) Película
Nosferatu (1922) Película

¿Cual es el origen del mito del vampiro?

Probablemente el mito del vampiro naciese de la necesidad de personificar uno de los arquetipos primordiales del inconsciente colectivo: la sombra. Definir qué es un arquetipo en dos frases es muy complejo, pero podríamos decir que normalmente se refiere a la manera en que expresamos simbólicamente una serie de vivencias ancestrales, comunes a todos y transferidas hereditariamente: La existencia, la muerte, la vida, el amor, el deseo, etc, y se simbolizan a través de arquetipos como pueden ser “Dios”, “el anciano”, “el animus” o “el héroe”, por ejemplo.

La sombra suele representar la personalidad atávica y primordial que toda persona mantiene oculta, y que esconde detrás la violencia, la rabia, el odio, etc. La necesidad de representarlas pudo dar origen a las primeras “historias” sobre vampiros en nuestra cultura.

La mítica sombra de Nosferatu
La mítica sombra de Nosferatu

La porfiria como nexo con la personificación del vampiro

Las porfirias son un conjunto de enfermedades hereditarias que se caracterizan por la ausencia de una proteína responsable de la síntesis de una parte de los glóbulos rojos. Existen varios tipos de porfiria, y de entre ellas algunos de los síntomas son la anemia, hipertensión, insomnio, locura, palidez, hipersensibilidad al sol y, en raras ocasiones, pueden provocar un crecimiento de las encías haciendo parecer los dientes incisivos más grandes.

En la antigüedad los “sanadores” daban sangre animal a los enfermos ya que esto mejoraba levemente los síntomas. Además, el consumo de ajo empeoraba la enfermedad. No es difícil, pues, entender la correlación que existe entre estas enfermedades y los mitos que rodean al vampiro.

Hermanos sufren de otra rara condición similar al vampirismo (Barcroft TV)
Hermanos sufren de otra rara condición similar al vampirismo (Barcroft TV)

La creación de un personaje con identidad

Se supone que poco a poco todo esto fue calando en el folclore de europa del este, junto a sucesos concretos que le otorgaron a estos personajes una dimensión más real. En 1732, en Hungría, los vecinos de un pueblo mandaron exhumar el cadáver de un hombre muerto meses atrás. Aseguraban que éste volvía por las noches y hacía que el ganado se perdiese. Lo llamaron vampiro y, en el reporte, fue escrita la palabra por primera vez.

Por otro lado, en 1819, en un cuento de William Polidori, se nombró al vampiro por primera vez como un ser seductor y aristócrata. Polidori era el médico personal del aristócrata Lord Byron, expulsado de Inglaterra por sus escándalos sexuales. A partir de aquello, han sido muchos los autores de literatura (como Bram Stoker), cine u otras disciplinas los que han dado nombre a estos personajes y han contribuido a crear una imagen más icónica y moderna de lo que hoy entendemos como un vampiro.

Un murciélago vampiro mostrando sus dientes. Por Michael Lynch | Shutterstock.com
Un murciélago vampiro mostrando sus dientes. Por Michael Lynch | Shutterstock.com

Pero, ¿qué es realmente un vampiro?

Si nos alejamos del folclore y los mitos, nos encontramos con una realidad muy distinta: los vampiros son animales. Se trata de una especie de murciélagos que se encuentran en los bosques y plantaciones desde México hasta el norte de Chile y Argentina. Son animales de hábitos nocturnos y hematófagos, lo que significa que se alimentan de sangre.

Así como los murciélagos son los únicos mamíferos que pueden volar, los vampiros son los únicos mamíferos que se alimentan exclusivamente de sangre y los murciélagos que mejor se desplazan a cuatro patas. Existen tres especies: El vampiro común (Desmodus rotundus), el vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata) y el vampiro de alas blancas (Diaemus youngi).

Para alimentarse, los vampiros se arrastran a cuatro patas hasta su víctima (vertebrados normalmente dormidos) detectando con un sensor térmico de su nariz los puntos por donde fluye la sangre caliente. Tienen dos dientes incisivos muy grandes con los que perforan la piel de sus víctimas, lamiendo la sangre que emerge de las heridas, y evitando la coagulación con su saliva anticoagulante. La cantidad de sangre que extraen a sus víctimas (Suele ser ganado o ungulados salvajes) es mínima, y no afecta al animal.

En raras ocasiones se han reportado ataques a personas, en cuyo caso el problema ha sido que pueden transmitir la rabia. Así que si mezclamos al personaje del folclore, su origen y estas especies de murciélagos, obtendremos el perfil de vampiro que películas como Nosferatu o Drácula nos han dejado grabado en la mente.

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