Durante muchos años, hemos pensado aquello de que un ser vivo es un organismo que, básicamente, nace, crece, se reproduce y muere. También, hemos escuchado decir que un ser vivo es aquel que cumple con las funciones vitales de nutrición, relación y reproducción. Con algunos matices, estas afirmaciones podrían considerarse más o menos aceptables a la hora de definir a un ser vivo. Lo que sí es cierto es que hay un denominador común en todas estas aseveraciones, y es la presencia de la función reproductiva en cada definición, un hecho que nos da una pista sobre la transcendencia de esta función para cada individuo. Por ello, en este artículo vamos a explicar la importancia de la selección sexual en animales y sus fundamentos.

Y es que, en la mayoría de individuos de cada especie animal, por no decir en todos, se produce algún tipo de comportamiento sexual a lo largo de su existencia. Este comportamiento sexual supone una solución de compromiso, es decir, los individuos que se reproducen se comprometen a que sus genes estén presentes en la siguiente generación, asegurándose así su viabilidad. Sin embargo, que este compromiso sea efectivo depende de las diferentes estrategias sexuales de cada especie y género, así como de los sistemas de apareamiento:

Estrategias reproductivas en machos y hembras

Las estrategias reproductivas de machos y hembras guardan relación con las características de sus gametos respectivos: mientras que los espermatozoides son numerosos, “baratos” y fáciles de reemplazar, los óvulos son escasos y más costosos, por lo que las estrategias que llevan a cabo machos y hembras son diferentes. Sin embargo, el reparto definitivo de los papeles que juega cada género durante la reproducción vendrá determinado por factores ambientales (por ejemplo, por la distribución de los recursos) y por los ciclos vitales (si los celos están sincronizados o no).

En general, los machos intentarán copular el mayor número de veces que puedan y competirán por las hembras, mientras que las hembras procurarán los mejores cuidados para su cría, y elegirán a los machos más adecuados. Para ello, atenderán a dos factores: en primer lugar, a los cuidados parentales que puedan proporcionar los machos y, en segundo lugar, a los rasgos que sean indicativos de su calidad.

Ciervo rojo (Cervus elaphus), República Checa. Por Martin Prochazkacz | Shutterstock.com
Ciervo rojo (Cervus elaphus), República Checa. Por Martin Prochazkacz | Shutterstock.com

Por tanto, existe un conflicto entre machos y hembras, ya que los primeros intentarán aparearse indiscriminadamente mientras que las hembras actuarán de manera más cuidadosa. En algunas especies, este conflicto está aún más acentuado: en ciertos insectos, el semen de los machos contiene sustancias que afectan al cerebro de las hembras, haciendo que se comporten de forma que aumente el éxito reproductivo del macho, al tiempo que reducen la duración de su vida.

Sistemas de apareamiento

Para que este conflicto entre machos y hembras no resulte insalvable, existen diversas opciones de apareamiento:

Monogamia

Es un sistema a través del cual una pareja establece un vínculo sexual exclusivo, particularmente durante los ciclos reproductivos, pudiendo llegar a ser de por vida. Este sistema es mayoritario en aves (más del 90%), aunque son frecuentes algunas cópulas fuera de la pareja. La monogamia es habitual cuando:

  • Los machos no pueden monopolizar hembras o recursos, o cuando no obtienen beneficios reproductores extra copulando con varias hembras.
  • La probabilidad de sacar adelante las crías es mayor con ayuda de ambos padres, y los machos pueden aportar cuidados a las crías.
Abejaruco europeo (Merops apiaster), pareja posada sobre una rama. Por FJAH | Shutterstock.com
Abejaruco europeo (Merops apiaster), pareja posada sobre una rama. Por FJAH | Shutterstock.com

Poliginia

Es un sistema mediante el cual el macho reúne un harén de hembras, apareándose con todas ellas de forma exclusiva habitualmente. Este sistema es mayoritario en mamíferos (más del 80%) y minoritario en aves (apenas un 2%). Se produce cuando los machos pueden monopolizar a las hembras (los celos no están sincronizados) y/o recursos.

Elefante marino del norte (Mirounga angustirostris) macho entre hembras y cachorros, California, EE.UU. Por Sean Lema | Shutterstock.com
Elefante marino del norte (Mirounga angustirostris) macho entre hembras y cachorros, California, EE.UU. Por Sean Lema | Shutterstock.com

Poliandria

En este caso, es la hembra quien se reproduce de forma exclusiva con varios machos. La poliandria es un sistema de apareamiento típico en muchos peces, y en algunos mamíferos y aves. Es característico cuando:

  • Existen condiciones de alimento escaso, o en áreas con mucho alimento pero sometidas a catástrofes naturales.
  • Los machos asumen el cuidado de la prole, o cuando la proporción de machos es mucho mayor.

Promiscuidad

Ambos sexos copulan con varios individuos de forma aleatoria. Se da en muchos peces pelágicos, y en grandes poblaciones de anfibios ubicados en pequeñas charcas. También en algunas aves, aunque en menor proporción (apenas llega al 6%).

Elección de pareja por parte de las hembras

Para que se produzca el apareamiento, primero debe de haber una elección de la pareja. En esta elección, las hembras se guían por diversos factores. Los más importantes son:

  • Búsqueda de recursos materiales. Un macho tendrá mas posibilidades de ser elegido por una hembra cuando éste defienda un territorio con una gran cantidad de recursos (agua, cobertura vegetal, etc.). Este tipo de elección suele ocurrir, por ejemplo, en el orden de los anuros.
  • Buenos genes. Las hembras suelen elegir a los machos más fácilmente detectables. Para ello, los machos se ayudan de colores llamativosornamentos y elementos extrínsecos durante el cortejo: por ejemplo, el macho del “pájaro jardinero” (Sericulus aureus) suele realizar un aporte de regalos nupciales al nido que él mismo construye durante el cortejo (frutos, plumas, flores…), lo que favorece su elección.

Consecuencias de la selección sexual

Debido a las distintas estrategias y factores que hemos ido revisando a lo largo del artículo, la selección sexual tiene una serie de consecuencias para las especies y los individuos:

  • Dimorfismo sexual, es decir, variaciones en la fisonomía externa entre machos y hembras de la misma especie. Suele ser más acusado en especies polígamas.
Una pareja de leones sentados en la hierba. Por Peter Betts | Shutterstock.com
Una pareja de leones sentados en la hierba. Por Peter Betts | Shutterstock.com
  • Conflicto (aparente) con la selección natural. El gran éxito reproductivo de los machos con caracteres exagerados compensaría otros costes: es decir, unos colores llamativos pueden favorecer la selección sexual, pero también pueden suponer una mayor tasa de depredación.
  • Conflicto entre crecer y madurar. Sobre todo en machos poligínicos, hay una competencia intrasexual (individuos de un mismo sexo compiten por el acceso al sexo opuesto), lo que supone una madurez sexual más tardía que en las hembras, y un período reproductor más breve.
  • Diferencias en la potencialidad reproductiva. En machos poligínicos será muy alta, y puede aumentar notablemente con actividades arriesgadas: por ejemplo, un ciervo puede aumentar su potencialidad si lucha y compite con otros machos por un harén de hembras. Sin embargo, esto también puede suponer una mayor tasa de mortalidad.

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