¿Qué es la molly amazónica (Poecilia formosa) y cómo obtuvo su nombre?

La Poecilia formosa (molly amazónica) es una especie de pez pequeño de agua dulce. Pertenece a un género con unas 40 especies, entre los que están los famosos guppy (Poecilia reticulata). Estos peces son omnívoros y pasan sus días alimentándose de pequeños invertebrados, algas y materia vegetal en ríos y arroyos a lo largo de la costa del Golfo de México y Texas.

Estos peces no habitan el Amazonas. ¿De dónde viene su nombre? No es una referencia geográfica, sino mitológica. Según la mitología griega, las amazonas eran una tribu de mujeres guerreras. Esta leyenda fue mencionada en La Ilíada de Homero y la referencia cultural continúa hoy en día con la heroína de cómic y princesa amazónica, Wonder Woman.

Una molly amazónica, Poecilia formosa. Por el Dr. Manfred Schartl.
Una molly amazónica, Poecilia formosa. Por el Dr. Manfred Schartl.

¿Cuál es la conexión?

Entonces, ¿estos peces forman tribus feroces? No exactamente. La conexión es que, al igual que los guerreros mitológicos, son hembras. ¡Todos ellos! Pueden reproducirse asexualmente. Aunque esto ocurre con frecuencia entre los invertebrados, muy pocos vertebrados han evolucionado de esta manera.

¿Y el río Amazonas? Fue nombrado por Carlos I de España en el siglo XVI. El explorador español Francisco de Orellana acababa de dirigir la primera navegación conocida de toda la longitud del río. Durante esta expedición, mientras cruzaban el continente, fueron emboscados por guerreros nativos, en su mayoría mujeres. Al escuchar esta historia, el rey recordó la leyenda griega y le dio su nombre al río.

Guppy (Poecilia reticulata). El pariente más famoso de la molly amazónica. Por Mirko Rosenau | Shutterstock.com
Guppy (Poecilia reticulata). El pariente más famoso de la molly amazónica. Por Mirko Rosenau | Shutterstock.com

¿Cómo se reproducen?

En la reproducción asexual, de la cual hay muchos tipos, todo el material genético de la descendencia proviene de un solo progenitor. Sin embargo, en el tipo de reproducción que realiza la Poecilia formosa (ginogénesis), todavía se requiere un macho. No hay machos de esta especie, por lo que la hembra debe aparearse con machos de una especie emparentada. El esperma es necesario para estimular la reproducción en la hembra, pero no se transmite el ADN de éste.

La reproducción asexual tiene algunas ventajas claras, al menos a corto plazo. A diferencia de las especies sexuales, todos los miembros de una población asexual son capaces de reproducirse, por lo que el rendimiento reproductivo aumenta enormemente. Como resultado, las molly amazónicas tienen una población estable y muy extendida.

Hoja de resultados de una secuenciación de ADN. Por SINITAR | Shutterstock.com
Hoja de resultados de una secuenciación de ADN. Por SINITAR | Shutterstock.com

¿Por qué es una sorpresa para los científicos?

Las ventajas a corto plazo de la reproducción asexual son claras. Sin embargo, se espera que esta repetida clonación de los mismos genes, de generación en generación, pase factura.

Si una madre de esta especie está bien adaptada al entorno, alcanzará la edad adulta, se reproducirá y transmitirá esos mismos genes exitosos. Pero, ¿qué sucede si las condiciones ambientales en el ecosistema cambian? En las especies sexualmente reproductivas, la variación genética significa que algunos individuos están mejor adaptados y estos son “seleccionados”. En las molly amazónicas / Poecilia formosa la selección natural no tiene cabida.

Otro problema son las mutaciones. Los cambios en el ADN, pueden ser perjudiciales para cualquier especie. Con la reproducción sexual existe una posibilidad de mezcla genética, que diluye o anula los efectos de estas mutaciones. Con la reproducción asexual, sin embargo, esto no es posible. Se supone que la acumulación de mutaciones dañinas llevará, con el tiempo, a la extinción. Esta es la base del principio científico conocido como trinquete de Muller.

Según el trinquete de Muller, la Poecilia formosa debería haber muerto después de unas 20.000 generaciones de reproducción asexual. Sin embargo, un estudio reciente utilizó la secuenciación del genoma para reconstruir un árbol genealógico para la especie y ¡encontró que tiene alrededor de 100.000 años de antigüedad!

La historia de este pequeño y discreto pez representa otro avance emocionante en la genética evolutiva.

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