Cuando piensas en la migración de animales, ¿cuáles de ellos te vienen a la mente? ¿Gansos? ¿Aves marinas? Bueno, es cierto que muchas aves migran durante el año. De hecho, al menos 4.000 especies de aves se consideran migratorias regulares, lo que equivale a alrededor del 40% de todas las aves.

Sin embargo, la migración – el desplazamiento de larga distancia sobre una base estacional – forma parte de todos los principales grupos de especies animales. Desde la mariposa Monarca, que recorre miles de kilómetros cada otoño para hibernar en México y el sur de California, hasta la ballena jorobada, que migra entre aguas frías y cálidas para alimentarse y reproducirse.

Para la mayoría de las especies, la migración tiene un gran coste. No sólo hay un enorme desgaste de energía, sino que las especies de animales migratorios también enfrentan el peligro de depredación y la caza, así como condiciones climáticas impredecibles. Entonces, ¿por qué correr el riesgo?

En este artículo examinaremos una selección de especies, intentaremos responder a esta pregunta y empezaremos a comprender este notable comportamiento.

Mariposa monarca

Para las mariposas Monarca, la migración es una cuestión de vida o muerte. Durante los meses de verano, se encuentran en toda América del Norte, pero a partir de octubre vuelan casi 5.000 km hacia el sur, donde hace suficiente calor para que sobrevivan el invierno en hibernación.

El lugar donde pasan el invierno depende de su distribución inicial. Si en el verano viven al este de las Montañas Rocosas, entonces emigrarán a México. Si viven en el lado oeste de las Montañas Rocosas, hibernarán en California. Este es sólo un ejemplo de cómo las características geográficas y geológicas pueden influir en la ruta migratoria de una especie.

Mariposas Monarca, Michoacán, México. Por JHVEPhoto | Shutterstock.com
Mariposas Monarca, Michoacán, México. Por JHVEPhoto | Shutterstock.com

Charrán o gaviotín ártico

El charrán ártico (o gaviotín ártico) migra a mayor distancia que cualquier otro animal. Utilizan una combinación de adaptaciones, incluyendo orientación magnética y magnetorrecepción, para encontrar su camino de un polo a otro y viceversa. ¡Esto equivale a casi 80.000 km de viaje en un año!

Vuelan hacia el norte durante el verano septentrional, para reproducirse a lo largo de la costa del Océano Ártico, así como en Alaska y el norte de Canadá. Y regresan al sur durante el verano austral, donde pasan la mayor parte de su tiempo en el mar.

Los charranes árticos regresan a sus parejas con comida para sus polluelos. Por Tony Brindley | Shutterstock.com
Los charranes árticos regresan a sus parejas con comida para sus polluelos. Por Tony Brindley | Shutterstock.com

Tórtola europea

Las tórtolas pasan los meses de verano en sus zonas de reproducción en toda Europa y el invierno en África. Para los estándares aviares, no hay nada excepcional en la distancia que recorren. Sin embargo, debido a la caza en el sur de Europa, su viaje es peligroso.

La Comisión Europea estima que cada año se derriban entre 2 y 4 millones de tórtolas en Malta, Chipre, Francia, Italia, España y Grecia. Esto, junto con la escasez de alimentos, las enfermedades y la pérdida de hábitat, significa que la tórtola está ahora clasificada como vulnerable en la lista de especies amenazadas de la UICN.

Ballena jorobada (yubarta)

La migración de la ballena jorobada (o yubartas), implica un viaje de ida y vuelta de casi 17.000 km, lo que la convierte en el viaje migratorio más largo de todos los mamíferos. Cada año se desplazan entre los hemisferios norte y sur para llegar a sus lugares de alimentación y reproducción.

Aunque las ballenas jorobadas pueden nadar a unas 5 millas por hora, durante una migración larga se mueven mucho más lentamente, descansando y socializando a lo largo del camino. Curiosamente, no todos los miembros de una población llegan a su destino al mismo tiempo. Los adultos más jóvenes son los primeros en llegar, seguidos por los machos maduros y luego las madres con sus crías.

Yubartas nadando en grupo. Por Tomas Kotouc | Shutterstock.com
Yubartas nadando en grupo. Por Tomas Kotouc | Shutterstock.com

Salmón del Pacífico

La migración, para el salmón del Pacífico, es una cuestión de distancia y dificultad. Después de haber viajado río abajo hasta el océano, donde pasan la mayor parte de su vida adulta, y tras 2 a 6 años en el mar, nadan 3.000 km río arriba a través de agua dulce para desovar en la misma corriente en la que nacieron.

Esta es una increíble hazaña de navegación, lograda gracias a una sensibilidad a las señales olfativas invisibles. Desde el mar abierto, los salmones pueden encontrar su río natal detectando cambios en las concentraciones de sales minerales en el agua.

Movimiento global

Estos son sólo un puñado de los miles de extraordinarios viajes en los que se embarcan diferentes animales cada año. Gran parte del movimiento de los animales sobre la tierra, a través de los cielos y a través de los océanos simplemente pasa desapercibido. Así que puede ser difícil para nosotros imaginar las distancias y entender la escala de este fenómeno natural global.

En respuesta a este desafío, Movebank ha recopilado datos de seguimiento migratorio de 11.000 investigadores de unas 150 especies para dar vida a la migración animal. ¡Disfruta el video!

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