Adaptación al entorno. Nichos ecológicos.

La evolución ha permitido a algunas de las especies de animales que habitan en nuestro planeta adaptarse a su entorno para aprovecharlo y sacar una ventaja de él frente a otras especies. Esta adaptación al medio les ha permitido ocupar un nicho ecológico. En biología denominamos nicho ecológico a la posición relacional de una especie o población dentro de un ecosistema.

Por ejemplo, podemos encontrar multitud de especies de pájaros carpinteros en diversas partes de nuestro planeta. Estas aves agujerean la corteza y madera de los árboles para alimentarse de las larvas que habitan bajo la superficie. En la isla de Madagascar no existen los carpinteros, sin embargo, en ella habita un peculiar lémur llamado aye-aye. Este animal utiliza sus dientes especiales para agujerear la madera de los troncos y un dedo adaptado para atrapar larvas en su interior. Así pues, ambos animales ocupan el mismo nicho ecológico en dos entornos totalmente distintos, pues su función e interacción en ese ecosistema es muy similar.

Aye-ayer en un árbol. Por Anna Veselova | Shutterstock.com
Colibrí alimentándose de la lobelia cardinalis en una muestra de mutualismo. Por Steve Byland | Shutterstock.com

Evolución. Características físicas asombrosas.

La adaptación al entorno, en algunos casos, ha permitido a algunas de estas especies desarrollar características físicas asombrosas que los hacen únicos. Un ejemplo podrían ser algunos tipos de colibrís que han desarrollado picos especializados en acceder al néctar de determinadas flores, allá donde ningún otro animal puede acceder, a la vez que las polinizan en un claro ejemplo de simbiosis y mutualismo.

En algunos casos estas peculiaridades les otorgan una apariencia claramente reconocible que los han convertido en seres únicos. Pero, ¿Cómo serían estos animales sin esas características físicas? Estos son algunos ejemplos de mamíferos moldeados por el tiempo, el entorno y la evolución.

La jirafa, su enorme cuello y sus largas patas

Existen diversas teorías acerca de por qué las jirafas han desarrollado un cuello tan largo. La principal, apunta a que estos animales fueron aumentando su estatura intentando alcanzar la vegetación de los árboles, allí donde otras especies no podían llegar. Sin embargo, existe otra teoría que dice que el uso que hacen los machos de la especie en las peleas por las hembras habría sido decisivo en la evolución de estos artiodáctilos. Los machos chocan sus cuellos con gran violencia, así que aquellos de cuello más largo son quienes propician golpes más fuertes.

Jirafa y fotomontaje con cuello y patas cortas. Foto original por mariait | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

La trompa del elefante y sus multifunciones

La versatilidad de la trompa de los elefantes es asombrosa. Este órgano contiene más de 40.000 músculos que le dan una gran movilidad. Con ella pueden oler, respirar, barritar, beber agua o agarrar objetos. Para esta última función los elefantes tienen en la punta de su probóscide (trompa) unos lóbulos que les permiten agarrar pequeños objetos como si se tratase de una mano. Si nos remontáramos al pasado, descubriríamos muchísimas especies de mamíferos proboscídeos, familiares de los actuales elefantes y que fueron evolucionando su trompa hasta lo que es hoy.

Elefante y fotomontaje sin trompa. Foto original por Volodymyr Burdiak | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

El característico pelaje blanco y negro del oso panda

De entre las peculiaridades que tienen los pandas gigantes, comúnmente conocidos como osos panda, cabe destacar el color de su pelaje. Éste les ha otorgado una de las apariencias más reconocibles popularmente en el mundo. El porqué de este color es todo un misterio, aunque algunos estudios apuntan a una teoría: Parece ser que el color blanco de los pandas les podría servir de camuflaje cuando se refugian en la nieve, así como el negro en las sombras del bosque. Esto es debido a que esta especie no hiberna y siempre está expuesta a depredadores.

Panda y fotomontaje sin manchas negras. Foto original por DennisvandenElzen | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

El antifaz negro de los mapaches

Los mapaches son, principalmente, animales nocturnos. La coloración negra en forma de antifaz que rodea sus ojos les permite absorber la luminosidad, evitando que se refleje alrededor de los ojos y así mejorar significativamente su visión nocturna. Además, se cree que el contraste de este antifaz negro con el blanco que lo rodea facilita el reconocimiento facial y expresivo entre especímenes. Curiosamente, esa coloración en la cara ha llevado a los mapaches a relacionarse culturalmente con los “trapicheos” por la similitud con la “máscara de bandido”.

Mapache y fotomontaje sin antifaz negro. Foto original por Miroslav Hlavko | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

Los enormes ojos del loris perezoso

Estos peculiares primates asiáticos poseen una apariencia especialmente tierna que les ha llevado a estar en grave peligro de extinción, por culpa de la caza furtiva para el mercado de mascotas. Son animales lentos, y con un mecanismo de defensa (glándulas venenosas en sus codos) fácilmente extirpables. Esto, junto a sus enormes ojos, los convierten en unos seres entrañables y muy vulnerables al hombre. Son animales nocturnos que se alimentan de insectos en los árboles y que han evolucionado el tamaño de sus ojos para poder mejorar su visión nocturna.

Slow Loris y fotomontaje con ojos pequeños. Foto original por Hoang Mai Thach | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

El fénec o zorro del desierto y sus enormes orejas

Estos mamíferos carnívoros que habitan en los desiertos poseen unas orejas descomunales en relación a su cuerpo. Son los cánidos de menor tamaño que existe con una altura de 21 cm. Sus orejas miden hasta 15 cm y les sirven para dos funciones principalmente: El fénec habita en los desiertos, con temperaturas extremas y escasez de alimento. Sus grandes orejas móviles les sirven para detectar cualquier mínimo sonido de una posible presa, además de ser un mecanismo para irradiar todo el calor corporal hacia el exterior.

Fénec y fotomontaje con orejas pequeñas. Foto original por nattanan726 | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

Orejas largas de liebre y de conejo

Las liebres y conejos son animales muy característicos por sus largas orejas. Éstas les sirven para 4 funciones. Pueden girar sus orejas para enfocarlas hacia el origen de un sonido y así percibir el peligro, ya que son sensibles de ser presa de otros animales. Además, les sirven para regular la temperatura corporal. No tienen glándulas sudoríparas así que expulsan el calor corporal a través de sus orejas. Curiosamente las orejas les sirven también para mantener el equilibrio y finalmente para expresar emociones y comunicarse con otras liebres o conejos.

Liebre y fotomontaje sin orejas largas. Foto original por Szczepan Klejbuk | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal

Las jorobas del camello y el dromedario

Los camellos y dromedarios tienen un cuerpo adaptado a las extremas condiciones en las que habitan. Sus cuerpos no empiezan a sudar hasta que llegan a los 40 grados de temperatura, para evitar perder reservas de agua. Estos animales pueden aguantar mucho tiempo caminando sin tener acceso a agua o alimento. Para sobrevivir utilizan la grasa que acumulan en sus jorobas. Curiosamente, y a diferencia de otros mamíferos similares, almacenan la grasa de esta forma para evitar el abrigo que supone tener una capa de grasa bajo la piel.

Dromedario y fotomontaje sin joroba. Foto original por Wolfgang Zwanzger | Shutterstock.com. Fotomontaje por Yago Partal
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Evolución. Elefante sin trompa y jirafas de cuello corto
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Evolución. Elefante sin trompa y jirafas de cuello corto
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La evolución ha permitido que especies de animales se adapten al entorno para aprovecharlo y sacar una ventaja de él frente a otras especies
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