En el planeta Tierra existen, según los últimos estudios y censos de diferentes autores, alrededor de 9 millones de especies, incluyendo animales (con diferencia, el grupo más abundante), hongos, plantas, protozoos y algas. Sin embargo, de todas ellas, apenas conocemos el 25%; es decir, “tan solo” se han descrito en torno a los dos millones de especies con las que convivimos en el planeta.

Son cifras que siempre han generado mucha controversia entre la comunidad científica, ya que se ha considerado como una tarea muy compleja el intentar describir con exactitud cuántas especies habitan en la Tierra. Aún a día de hoy, muchos de los expertos y estudiosos del tema no han conseguido ponerse de acuerdo con respecto a las cifras; en parte, porque se siguen descubriendo miles de especies cada año. En lo que sí que parece haber un pensamiento unánime es en que se tratan de unos números ciertamente conservadores.

En cualquier caso, haber descrito más de un millón de especies a lo largo de la historia, así como conocer la biología y ecología de la mayoría de ellas, es un hecho realmente significativo que ha permitido un gran avance y la adquisición de nuevos conocimientos para los científicos, biólogos y expertos en la materia. Para el público general, sin embargo, es habitual que este conocimiento sobre los reinos de la naturaleza se centre tan solo en algunas pocas especies de animales y, más concretamente, en algunos mamíferos.

Un león en una pequeña colina. Por Andrew Paul Deer | Shutterstock.com
Un león en una pequeña colina. Por Andrew Paul Deer | Shutterstock.com

Sin duda, existen ciertos animales que son mundialmente conocidos, los cuales han acompañado desde la infancia a muchas generaciones. Suelen ser animales bonitos, “amables”, animales “de película” o animales que se encuentran presentes en cuentos infantiles. Aparecen también en campañas publicitarias, en logos de organizaciones y empresas, e incluso son protagonistas de falsos slogans, como aquel que habla del león como el “rey de la selva”. Animales, en definitiva, que mediante sus características llaman la atención de las personas, y sus historias resultan atractivas para el público: son los animales pertenecientes a las denominadas especies bandera.

¿En qué consiste una especie bandera o carismática?

Las especies bandera o carismáticas (flagship en inglés) son especies que, por su gran atractivo, disponen de un valor de icono simbólico a lo largo y ancho del planeta, llamando la atención del gran público. Hay muchos ejemplos de especies consideradas bandera en el mundo: el oso panda y el oso polar, el tigre, el rinoceronte, las tortugas marinas, etc.

Una tortuga buceando de vuelta al arrecife en una laguna poco profunda en Lady Elliot Island. Por Michael Smith ITWP | Shutterstock.com
Una tortuga buceando de vuelta al arrecife en una laguna poco profunda en Lady Elliot Island. Por Michael Smith ITWP | Shutterstock.com

Además, en cada país o región, pueden existir otras especies bandera que son características o singulares de ese lugar: por ejemplo, en España son consideradas el oso pardo y el lince ibérico. De hecho, el lince ha sido un emblema importante para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), apareciendo en portada en algunas de sus publicaciones.

Objetivo primordial de las especies bandera

El objetivo principal es claro: captar la atención de la sociedad y concienciar a la población sobre la importancia de proteger y conservar a estos animales, ayudándose del gran atractivo que desprenden y de sus singulares características. Sin embargo, los objetivos secundarios y propósitos de estas especies van mucho más lejos.

En la mayoría de ocasiones, sabemos que la conservación de especies conlleva tiempo, además de grandes dificultades legales y legislativas para poderse llevar a cabo, por lo que es necesario plantear debates políticos entre la sociedad y las cámaras correspondientes. En estos foros, las especies bandera se han convertido en un arma de primer nivel, y son un argumento fundamental para lograr los deseados objetivos conservacionistas por parte de diferentes organizaciones, asociaciones o, incluso, administraciones.

Hamburgo, Alemania - 21 de julio de 2017: "World Wide Fund for Nature" (WWF, por sus siglas en inglés) es una organización no gubernamental internacional fundada en 1961 que trabaja en el campo de la preservación de los espacios naturales. Por ricochet64 | Shutterstock.com
Hamburgo, Alemania – 21 de julio de 2017: “World Wide Fund for Nature” (WWF, por sus siglas en inglés) es una organización no gubernamental internacional fundada en 1961 que trabaja en el campo de la preservación de los espacios naturales. Por ricochet64 | Shutterstock.com

El marketing, una herramienta en la gestión de las especies bandera

De esta manera, podría decirse que el concepto de especie bandera ha sido una invención que, junto a su propia mercadotecnia, ha conseguido alcanzar objetivos concretos, como lograr financiación para los proyectos conservacionistas.

Para la consecución de estas metas, el mensaje que se quiere transmitir ha de calar profundamente en sus destinatarios, por lo que en ciertas circunstancias, se muestran representaciones e imágenes duras que evidencian de manera explícita los problemas de la conservación. Por ejemplo, hoy en día es habitual contemplar imágenes de osos polares, una especie bandera bella y “amable”, sufriendo de manera cruel las consecuencias drásticas del cambio climático.

Mercadotecnia, marketing… Son conceptos que, en principio, no deberían estar asociados a los fines de la conservación y, sin embargo, se encuentran a la orden del día en muchos ámbitos diferentes (incluido en el conservacionismo). Además, en la actualidad existe una moda de humanizar a los animales salvajes que, junto a esta publicidad dirigida, es cierto que pueden tener la capacidad de crear un espíritu conservacionista entre la sociedad. En cualquier caso, nunca se deben olvidar los objetivos principales de la conservación, y no se debería de usar esta ventajosa publicidad como afán recaudatorio (hecho que, en ocasiones, ha sucedido).

En este sentido, en España han existido dos ejemplos muy conocidos: el primero de ellos, es el caso de Chu-Lin, el primer oso panda nacido en cautividad en Occidente, y que vivió durante 13 años en el zoo de Madrid. Su historia marcó la infancia de muchos niños, y el zoo batió el récord de visitas durante esos años. Por otro lado, en el zoo de Barcelona se encontraba Copito de Nieve, un gorila albino que fue símbolo de la ciudad durante décadas, hasta su fallecimiento en el año 2003. Así, estos dos animales, pertenecientes a diferentes especies bandera, fueron queridos por toda la población, y despertaron en la sociedad ese espíritu conservacionista y proteccionista necesario (gracias, en parte, al marketing).

Problemas en la gestión de las especies bandera

Sin embargo, la mercadotecnia puede llegar a ser un problema cuando no se utiliza para los originales fines conservacionistas (por ejemplo, cuando se utiliza como aspiración recaudatoria). Por ello, cuando hablamos de especies bandera, también debemos tener en cuenta que existen ciertos inconvenientes en su gestión. Y es que, corremos el riesgo de fijarnos en exceso en este tipo de animales, dejando de lado a otros: por ejemplo, entre las especies bandera de la WWF, aparecen una gran mayoría de mamíferos, muy pocas aves y casi ninguna planta.

Entonces, no debemos olvidarnos de que en el planeta no solo existen especies bandera, sino que hay otros muchos grupos en peligro que también debemos proteger, como las especies indicadoras (su presencia en un sistema determinado señala el estado de salud del mismo, como los corales) o las especies clave (juegan un papel muy relevante en la estructura, función o producción del ecosistema, como el perrito de las praderas). También, son muy importantes en conservación las especies paraguas, ligadas a las especies bandera:

Grupo de perros de la pradera de pie. Por Henk Bentlage | Shutterstock.com
Grupo de perrillos de la pradera de pie. Por Henk Bentlage | Shutterstock.com

Especies paraguas, asociadas a las especies bandera

Estas especies tienen requerimientos de hábitats muy grandes y complejos, por lo que su conservación implica casi necesariamente la de todo el sistema. Muchas de estas especies son consideradas, también, bandera: es el caso del gorila en África, cuya conservación supone también la protección de todo lo que se encuentra a su alrededor, incluidas las especies que no son tan “fotogénicas”.

Además, las especies paraguas pueden ayudar a seleccionar la localización de reservas potenciales, encontrar el tamaño mínimo de estas áreas de conservación o reservas, y para determinar la composición, estructura y procesos de los ecosistemas.

Uganda. Retrato de un gorila de montaña (Gorilla beringei beringei beringei). Por miroslav chytil | Shutterstock.com
Uganda. Retrato de un gorila de montaña (Gorilla beringei beringei beringei). Por miroslav chytil | Shutterstock.com

1 Comentario

  1. No los conocía. Entré buscando información sobre las especies bandera; soy biólogo, pero he trabajado más con invertebrados (nematodos fitoparásitos), ahora estoy entrando a la Educación Ambiental, así que nos veremos por aquí otra vez.

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