El estudio del comportamiento animal nos permite, entre otras cosas, comprender el modo en que los individuos resuelven los distintos problemas a los que deben enfrentarse a lo largo de sus vidas, así como descubrir las pautas que, unidas a una serie de tácticas y estrategias, favorecerán la resolución de dichos conflictos. Y es que, básicamente podría decirse que el comportamiento es una toma de decisiones, es la búsqueda de unas soluciones de compromiso que puedan garantizar la eficacia biológica de los animales (supervivencia, reproducción, eficacia inclusiva, etc.) y que les permitan ser independientes del entorno y del ambiente.

La evolución del comportamiento en los animales es un proceso prolongado que se compone de varias fases y en el que intervienen diversos factores y mecanismos; asimismo, es un proceso que dependerá significativamente de los sucesos, las situaciones y las circunstancias que acontezcan durante las etapas más tempranas del desarrollo de los organismos, inclusive durante ciertas fases embrionarias. Una evolución compleja, sin duda, que vamos a describir en el presente artículo.

Lo que acontezca durante ciertas fases embrionarias puede influir en el futuro comportamiento de los individuos. Por Andy Holmes
Lo que acontezca durante ciertas fases embrionarias puede influir en el futuro comportamiento de los individuos. Por
Andy Holmes

¿Qué factores intervienen en el comportamiento?

Se ha comprobado que las pautas y los modelos de comportamiento de los animales dependen, en gran medida, de los genes. Sin embargo, igualmente es cierto que la genética no llega a ser del todo determinante en la conducta de los individuos, debido principalmente a que sobre estos patrones pueden existir múltiples modificaciones y transformaciones en función del ambiente y del entorno. En el desarrollo del comportamiento animal, por tanto, intervienen más factores.

Los animales están sometidos a una serie de cambios permanentes y constantes, unos cambios que surgen como consecuencia de las continuas interacciones que se dan entre el fenotipo, el genotipo y el ambiente, y que irán modificando y moldeando el comportamiento de los individuos. Estas interacciones pueden considerarse como unos procesos altamente predecibles, sobre todo en las etapas más tempranas del desarrollo de los organismos.

La conducta animal dependerá de las interacciones que se produzcan entre el fenotipo, los genes y el entorno. Por Ray Hennessy
La conducta animal dependerá de las interacciones que se produzcan entre el fenotipo, los genes y el entorno. Por Ray Hennessy

En cualquier caso, y para que el desarrollo de los organismos sea considerado como un desarrollo normal, se requiere que las condiciones sean también corrientes. Para ello, es necesaria la existencia de una serie de mecanismos reguladores, tanto internos como externos, encargados de vigilar las direcciones y la velocidad del desarrollo, y con los que se pretende alcanzar una equifinalidad: es decir, intentar llegar siempre a un mismo punto, aunque sea a través de caminos diferentes.

Los estímulos necesarios en las etapas más tempranas

Los desarrollos naturales y lógicos de los animales pueden precisar de unos estímulos necesarios durante las etapas más tempranas del crecimiento, incluso en fases embrionarias. Por ejemplo, algunos autores afirman que el comportamiento nato de picoteo en los patos se establece dentro del huevo, de manera previa a la eclosión, como resultado del bombeo del corazón. En este sentido, el latido del corazón es fundamental para que un individuo adopte un comportamiento normal de picoteo.

También, antes de la eclosión, se puede producir una comunicación “entre huevos”: los movimientos de los polluelos dentro del huevo se transmiten a los huevos adyacentes, con lo que se consigue que, finalmente, la eclosión se produzca de manera sincrónica. Este hecho tiene notables ventajas sobre la conducta, principalmente en futuras respuestas ante depredadores. Por otro lado, la comunicación “madre-huevo” también cobra especial importancia, ya que las señales de la madre pueden afectar a los posteriores movimientos de sus crías.

La comunicación de los movimientos en el huevo puede influir en la futura conducta de los individuos. Por Soner Eker
La comunicación de los movimientos en el huevo puede influir en la futura conducta de los individuos. Por Soner Eker

Los comportamientos predecibles durante la maduración

Una vez superadas las etapas iniciales del desarrollo, y después de que las bases del comportamiento hayan comenzado a moldearse, aparecen nuevas fases trascendentales en la vida de los organismos. Una de estas fases es la maduración, un proceso imprescindible y fundamental para todo tipo de conductas. La maduración se refiere al conjunto de cambios morfológicos y fisiológicos que se dan en un momento determinado del desarrollo, que afectan al comportamiento y que se consideran altamente predecibles.

Muchos de los procesos y transformaciones que sufren los animales están asociados a la etapa de maduración: la metamorfosis de los insectos, el canto de las aves, la construcción de nidos, la forma en la que los perros adultos machos levantan la pata trasera para orinar, etc. El movimiento de vuelo en las aves también se relaciona con la fase de maduración, una capacidad que adquieren a partir de una determinada edad. Y es que las aves no necesitan “aprender a volar”, simplemente, son capaces de hacerlo a partir de un momento dado; no se trata de un proceso de aprendizaje, sino de madurez.

Sin necesidad de aprender, las aves comienzan a volar en un momento determinado de su desarrollo. Por Mathew Schwartz
Sin necesidad de aprender, las aves comienzan a volar en un momento determinado de su desarrollo. Por Mathew Schwartz

Cabe destacar que algunos de los procesos que se dan durante la maduración se encuentran ligados a otras fases también fundamentales, como puede ser la experiencia.

El papel de la experiencia y su importancia

Como hemos mencionado anteriormente, el canto de las aves o la construcción de nidos son procesos relacionados con la madurez; es decir, todas las aves saben cantar, y todas saben construir nidos, algo que podrá verse reflejado a una determinada edad y en un momento dado. Sin embargo, son procesos que, en mayor o menor medida, se encuentran asociados a la experiencia. Esto es lo que ocurre en el caso de los pájaros tejedores.

Los tejedores son un grupo de aves que, desde edades muy tempranas (antes incluso de cumplir el año de vida), están preocupados por la construcción de sus nidos, unos nidos colgantes en forma de saco que les proporcionan grandes ventajas, sobre todo en cuanto a la protección. Mientras que los ejemplares más jóvenes no están capacitados para la construcción de estos nidos tan complejos, los individuos adultos y, por tanto, más experimentados, han logrado perfeccionar la fabricación. De esta manera, dependiendo de la complejidad de los nidos, éstos serán más o menos eficaces, y posibilitarán la supervivencia de sus creadores.

La experiencia permite a los tejedores (Ploceidae) construir nidos cada vez más complejos. Por tahirsphotography | Shutterstock.com
La experiencia permite a los tejedores (Ploceidae) construir nidos cada vez más complejos. Por tahirsphotography | Shutterstock.com

Aunque la construcción de estos nidos sea un proceso genético, de maduración (todos os individuos lo hacen, mejor o peor), la experiencia juega en este caso un papel determinante.

El proceso de aprendizaje

El aprendizaje es la modificación del comportamiento, de forma que el animal reacciona de un modo determinado a un estímulo como consecuencia de la exposición previa al mismo. Este aprendizaje puede ser innato o adquirido, resultando en ocasiones compleja la diferenciación entre ambos casos. Sin embargo, algunos comportamientos con valor adaptativo claro parecen innatos: por ejemplo, el miedo a las alturas, la identificación de depredadores, o el almacenamiento de comida por parte de las ardillas.

Como venimos viendo a lo largo del artículo, el aprendizaje también puede estar ligado a otros procesos, como la maduración o la experiencia, produciéndose efectos combinados de todas las etapas en el comportamiento final de los individuos. Asimismo, en el aprendizaje también pueden intervenir ciertas influencias sociales, como el realce local o la imitación: por ejemplo, un animal puede aprender por la mera presencia de un compañero, o copiar de otro la totalidad de un patrón de conducta.

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