¿Una araña que come pájaros? ¿Un animal que tiene cinco manos? ¿Un antílope que es un anfibio? Descubre, en el presente artículo, ocho curiosidades sobre algunas especies animales que habitan en nuestro planeta; unas peculiaridades relacionadas con sus hábitos alimenticios, sus características físicas o los lugares donde habitan.

Las plumas de algunas aves sagradas y exóticas

Los quetzales (Pharomachrus) son un género de aves de colores muy llamativos y vistosos, habitantes de los bosques y las selvas de Centroamérica y de América del Sur, y que gozaron de una gran importancia en la cultura de las civilizaciones prehispánicas. En este sentido, los quetzales fueron considerados como aves sagradas, y sus plumas eran utilizadas por estas antiguos culturas para la fabricación de los ornamentos de los sacerdotes del dios Quetzalcóatl, o la Serpiente Emplumada. Las plumas de la cola de los machos pueden alcanzar casi un metro de longitud, siendo considerablemente más largas que el propio cuerpo.

Estas larguísimas plumas son fundamentales durante el cortejo, permitiendo a los machos la conquista de las hembras. Sin embargo, no son tan eficaces cuando se trata de volar, ya que al final pueden representar un gran obstáculo para la supervivencia. Pese a ello, existe otro grupo de aves, también con plumas muy largas, que han encontrado el modo de resolver este problema: es el caso de la viuda del paraíso (Vidua paradisaea), una especie que, aunque la longitud de las plumas de su cola puede ser hasta tres veces superior a la de su cuerpo, solamente las lucirá durante la época de reproducción.

En los quetzales, las plumas de la cola de los machos pueden alcanzar casi un metro de longitud. Por Petr Salinger | Shutterstock.com
En los quetzales, las plumas de la cola de los machos pueden alcanzar casi un metro de longitud. Por Petr Salinger | Shutterstock.com

Una araña gigante con una dieta muy especial

Las arañas, al contrario de lo que mucha gente piensa, no son insectos, sino arácnidos; los arácnidos son un grupo de invertebrados que se caracterizan por disponer de ocho patas y por ser grandes depredadores. Son, además, comunes en todo el mundo, y en su mayoría terrestres. Como ejemplo, cabe citar que a este grupo pertenecen, además de las arañas, los ácaros o los escorpiones. 

Las especies que habitan en los trópicos suelen ser de un mayor tamaño. Tanto es así, que la araña más grande del planeta, la denominada tarántula Goliath (Theraphosa blondi), incluye en su dieta algunas presas muy particulares: gracias a sus grandes dimensiones (puede alcanzar los 30 centímetros de diámetro de apertura de sus patas), es capaz de depredar sobre reptiles, roedores o incluso pequeños pájaros, por lo que también es conocida como “tarántula pajarera”. En cualquier caso, y aunque su aspecto pueda resultar temible, su picadura no resulta mortal para el ser humano, ya que la potencia del veneno que porta se asemeja más bien al de una avispa.

Un animal que dispone de cinco manos

Y hablando de arañas… ¿Sabías que, a diferencia de otros individuos, los monos araña (Ateles) pueden manejar su cola como si fuera una quinta mano? Y es que, aunque muchas especies de monos poseen largas colas que usan para equilibrarse a la hora de trepar por los árboles, el caso diferencial de los monos araña está en su cola de tipo prensil (término que significa “capaz de agarrar”), razón por la que pueden sujetar y manipular objetos con ella como si de una mano se tratara. Además, la punta de la cola, privada de pelo, presenta una gran sensibilidad al igual que los dedos de las manos.

Otra de las ventajas que proporciona el hecho de disponer de una cola prensil es la capacidad con la que disfrutan los monos araña para colgarse fácilmente de las ramas de los árboles, ya que esta cola es capaz de sostener la totalidad del peso de su cuerpo.

Los monos araña disponen de una cola prensil que pueden emplear como si de una mano se tratara. Por Jamie Robinson | Shutterstock.com
Los monos araña disponen de una cola prensil que pueden emplear como si de una mano se tratara. Por Jamie Robinson | Shutterstock.com

Unas grandes águilas que son expertas cazadoras

De cualquier manera, esta cola prensil puede que no sirva de demasiada ayuda ante ciertos depredadores, como por ejemplo ante algunas grandes rapaces. Y es que, determinadas especies de águilas se han adaptado a vivir en las selvas y bosques de las regiones tropicales, donde cazan y se alimentan de, entre cosas, diversas especies de monos que habitan en los árboles más altos. 

Una de estas rapaces es el águila monera (Pithecophaga jefferyi), una rara especie que habita los bosques de Filipinas y que es capaz de descender silenciosamente sobre sus presas, que son por lo general pequeños monos. El águila arpía (Harpia harpyja) es otra famosa “cazadora de monos”, un ave de presa con “pantalones a rayas” y un característico mechón de plumas en la cabeza, que ocupa los bosques de las regiones tropicales de América. Por otro lado, los monos son también las presas más habituales del águila coronada africana (Stephanoaetus coronatus), aunque también las grandes serpientes… 

El águila monera, como su propio nombre indica, es una experta cazadora de monos. Por Alaz | Shutterstock.com
El águila monera, como su propio nombre indica, es una experta cazadora de monos. Por Alaz | Shutterstock.com

Devoradoras de huevos

Y al igual que, como acabamos de ver, hay serpientes que son predadas por grandes rapaces, también hay serpientes que se alimentan de los huevos de las aves, haciéndolo además de forma exclusiva.

En las áridas tierras de África habita un género de serpientes denominado Dasypeltis, un conjunto de especies que se alimentan únicamente de los huevos de algunas especies de aves. Estas serpientes pueden dilatar de tal manera su boca y su cuerpo que son capaces de engullir huevos de grandes tamaños. Una vez que los han ingerido, son capaces de romper la cáscara gracias a una serie de espinas óseas que poseen en el esófago, para posteriormente expulsarla a través de la boca.

Un pájaro que da una voz de alarma

Los denominados “indicadores” (Indicatoridae) son un conjunto de aves comunes, habitualmente de plumajes discretos, que habitan en las regiones tropicales de África y de Asia. Son considerados pájaros trepadores que, aunque suelen consumir diferentes clases de insectos, tienen predilección por un alimento en concreto: la cera que fabrican las abejas en sus colmenas. 

Sin embargo, los indicadores tienen serios problemas para poder acceder a las colmenas y, por tanto, a la cera. Por ello, han desarrollado un comportamiento característico y una serie de mecanismos para tratar de conseguir que otras especies les ayuden en su cometido: cuando vislumbran una colmena, estas aves intentan alarmar y atraer hacia el lugar a animales como el ratel o el propio ser humano, esperando a que sean ellos los que abran las colmenas; de esta manera, y una vez abiertas, los indicadores pueden alimentarse tanto de la cera por un lado como de las larvas y los huevos de las abejas por otro.

Los pájaros indicadores son aves que alarman a otras especies con el objetivo de que abran las colmenas de abejas. Por Clayton Burne | Shutterstock.com
Los pájaros indicadores son aves que alarman a otras especies con el objetivo de que abran las colmenas de abejas. Por Clayton Burne | Shutterstock.com

Especies con un paracaídas incorporado

Ahora vamos a pasar de unas especies voladoras, como son los indicadores, a otras especies que también son capaces de “volar” a su manera; y no vamos a hablar de aves, sino de mamíferos. Y es que, aunque los únicos mamíferos que son capaces de volar realmente son los murciélagos, existen otras especies de marsupiales que han desarrollado una serie de estructuras similares a las alas, unas adaptaciones que les van a permitir trasladarse, planeando, de un árbol a otro.

El petauro del azúcar (Petaurus breviceps)por ejemplo, es un marsupial arborícola de hábitos nocturnos, que vive en los bosques de Australia, Tasmania, Nueva Guinea e Indonesia, y que posee unas amplias membranas de piel las cuales se extienden a lo largo de sus extremidades anteriores y posteriores, formando una especie de paracaídas. Su larga cola, por otro lado, les sirve para dirigir adecuadamente su vuelo, ayudándoles también en los desplazamientos

Los petauros del azúcar son capaces de desplazarse, planeando, de un árbol a otro. Por krumanop | Shutterstock.com
Los petauros del azúcar son capaces de desplazarse, planeando, de un árbol a otro. Por krumanop | Shutterstock.com

Un antílope “anfibio”

Y desde las alturas de los grandes árboles vamos a descender hasta las zonas más hundidas y pantanosas, en búsqueda de un antílope muy especial el cual posee unas características algo diferentes al resto. Porque hay que destacar que no todos los antílopes viven en las sabanas africanas o en territorios desérticos, sino que existe una especie distinta que tiene predilección por el agua; es el caso del sitatunga (Tragelaphus spekii), un antílope de hábitos solitarios que se distribuye a lo largo de África Central, y que habita en regiones pantanosas y en zonas con densa vegetación.

El hecho de vivir cerca del agua hace que este bóvido presente una serie de adaptaciones que le permiten vivir en las áreas más anegadas: por ejemplo, un pelaje largo y espeso similar al de otros mamíferos acuáticos (como el castor), o unas pezuñas largas y curvadas que resultan indispensables para no hundirse en el fango. De esta manera, el sitatunga es un experto nadador el cual puede sumergirse completamente en el agua, dejando únicamente el hocico en la superficie.

El sitatunga es un antílope que habita en regiones pantanosas. Por Vladislav T. Jirousek | Shutterstock.com
El sitatunga es un antílope que habita en regiones pantanosas. Por Vladislav T. Jirousek | Shutterstock.com

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