El hecho de ser social no es algo exclusivo de los seres humanos, sino que en el mundo animal existen numerosas especies que demuestran diferentes casos de comportamiento social entre los individuos. Hay animales que se relacionan entre sí, que interactúan, que conviven o que se necesitan de una forma mucho más compleja de la que podemos llegar a imaginar. Si pensamos en algún ejemplo de animal que refleje este tipo de acciones, seguro que se nos vienen a la mente casos como el del chimpancé o el elefante, animales sociales por naturaleza que mediante sus acciones representan este tipo de comportamiento. Pero hay muchos más.

Un caso típico de comportamiento social en especies es la convivencia entre individuos, vivir en grupo. El agrupamiento representa una opción para explotar de una forma más competente el medio. Bien es cierto que el medio natural no siempre es homogéneo, por lo que podemos encontrar diferencias locales importantes (físicas, químicas, bióticas, etc.) que provocan que diferentes grupos de una misma especie no sean iguales, sino que tengan distintos grados de cohesión o interacción. Sin embargo, podemos afirmar que existe una serie de ventajas comunes que adquieren los individuos al agruparse:

Grupo de Chimpancés (Pan troglodytes) en ramas de manglar. Congo. África. Por Sergey Uryadnikov | Shutterstock.com
Grupo de Chimpancés (Pan troglodytes) en ramas de manglar. Congo. África. Por Sergey Uryadnikov | Shutterstock.com

Ventajas térmicas

Cuando los individuos de una población permanecen juntos y cerca unos de otros, se reduce la relación superficie-volumen (S/V), consiguiendo una pérdida de calor mínima. En cambio, cuando los animales se encuentran más expuestos, se produce una mayor disipación de calor corporal.

Pingüinos Emperador, la Antártida. Por BMJ | Shutterstock.com
Pingüinos Emperador, la Antártida. Por BMJ | Shutterstock.com

Ventajas locomotoras

Las ventajas locomotoras son aprovechadas por aquellos animales que se trasladan por medios fluidos, ahorrando energía durante sus desplazamientos en grupo. Por ejemplo, las aves que se desplazan en forma de V durante las migraciones lo hacen de forma más eficiente, beneficiándose del empuje que se genera en los extremos de las alas de los individuos que vuelan en las primeras filas de la formación. Además, en conjunto son capaces de generar un aprovechamiento de las turbulencias, convirtiendo un flujo turbulento (más caótico) en otro laminar (más ordenado).

Siluetas de grullas en pleno vuelo. Grulla común, Grus grus o Grus Communis. Por Sergey Uryadnikov | Shutterstock.com
Siluetas de grullas en pleno vuelo. Grulla común, Grus grus o Grus Communis. Por Sergey Uryadnikov | Shutterstock.com

Ventajas reproductoras

Al vivir en grupo, aumenta la posibilidad de encuentro con parejas potenciales, y también se produce un aumento del éxito reproductivo propio o de parientes (eficacia inclusiva).

Protección frente a depredadores

Es una de las ventajas más destacadas en cuanto a la importancia de vivir en grupo, ya que aumenta la eficacia en la detección de depredadores (ocurre también con la detección de presas). Pero el agrupamiento no solo significa la protección frente a competidores interespecíficos, sino que también puede ser una protección frente a depredadores dentro de la misma especie. Por ejemplo, los grupos de leonas puede proteger a sus crías de los machos errantes evitando así el infanticidio, habitual en ciertas especies.

Familia de leones africanos de guardia en un montículo al atardecer, Masai Mara, Kenia, África. Por Guido Amrein Suiza | Shutterstock.com
Familia de leones africanos de guardia en un montículo al atardecer, Masai Mara, Kenia, África. Por Guido Amrein Suiza | Shutterstock.com

Por otro lado, se reduce considerablemente el tiempo de vigilancia de los individuos a medida que crece el tamaño de grupo, así como el porcentaje de individuos vigilantes, que se sienten más seguros al permanecer rodeados de sus congéneres. Por ejemplo, un solo jilguero levanta la cabeza más del doble de veces que en un grupo de seis. También, según un estudio propio, se ha demostrado que hay diferencias significativas en los grupos de cabra montés en la Sierra de Guadarrama, dándose los mayores porcentajes de vigilancia cuando el tamaño de grupo es pequeño.

Jilgueros europeos (Carduelis carduelis) alimentándose de semillas durante la temporada de primavera. Por SanderMeertinsFotografía | Shutterstock.com
Jilgueros europeos (Carduelis carduelis) alimentándose de semillas durante la temporada de primavera. Por SanderMeertinsFotografía | Shutterstock.com

Un mayor tamaño de grupo también provoca que se produzcan dos conocidos efectos que pueden favorecer la supervivencia de los individuos: son los llamados efecto de disolución y efecto de confusión. Gracias al efecto de disolución, para un individuo concreto se reduce la probabilidad de ser depredado (o parasitado): en definitiva, en un grupo grande, es “más fácil” que le ocurra a otro. Por ejemplo, los caballos de la Camarga forman grupos más numerosos en verano, disminuyendo así la probabilidad de ser atacados por parásitos.

En cuanto al efecto de confusión, parece ser que a los depredadores les cuesta mantener el foco en una presa cuando se enfrentan a un grupo numeroso, sintiendo dificultades en la elección individual debido a la sobrecarga de objetivos móviles en su canal visual, además de confusión sensorial.

Una leona frente a un grupo de cebras. Parque Nacional. Kenya. Por Gudkov Andrey | Shutterstock.com
Una leona frente a un grupo de cebras. Parque Nacional. Kenya. Por Gudkov Andrey | Shutterstock.com

Por último, cabe destacar la mayor capacidad de los grupos numerosos de maniobrar frente a los depredadores, como es el caso de los bandos de estorninos, los cuales provocan polarización y la formación de vacuolas en torno al depredador, generando espacios vacíos alrededor del mismo. Es un mecanismo de defensa muy visual, en el que cada individuo controla perfectamente sus movimientos y su velocidad, evitando así cualquier tipo de colisión.

Una bandada de estorninos mientras se posan en la reserva natural de Shapwick Heath, Somerset, Reino Unido. Por Richard Evans | Shutterstock.com
Una bandada de estorninos mientras se posan en la reserva natural de Shapwick Heath, Somerset, Reino Unido. Por Richard Evans | Shutterstock.com

Ventajas en la búsqueda de alimento

Es más efectiva a medida que aumenta el tamaño del grupo porque, como ya hemos comentando anteriormente, hay una detección más eficaz de las presas. Además, si nos referimos a bancos de peces, los grupos numerosos son menos visibles frente a las presas debido al solapamiento de las esferas de detección y a las propiedades ópticas del agua, por lo que se convierten en depredadores efectivos (en contra de los individuos aislados). No ocurre así en las aves, donde las grandes bandadas se muestran más visibles ante las presas que los individuos aislados (adquieren otro tipo de ventajas, como locomotoras). De hecho, hay pocas especies de aves que formen bandos, mientras que en los peces son más de 4.000 especies las que se agrupan.

Jureles (Caranx sexfasciatus). Parque Nacional Cabo Pulmo. Baja California Sur, México. Por Leonardo González | Shutterstock.com
Jureles (Caranx sexfasciatus). Parque Nacional Cabo Pulmo. Baja California Sur, México. Por Leonardo González | Shutterstock.com

A pesar de que la vida en grupo proporciona grandes ventajas, también supone ciertos costes que pueden perjudicar al conjunto: aumento de la tasa de desaparición del alimento, aumento de la competición, estrés, aparición de comportamientos agonísticos no deseados, dominancia… Unos costes que son efectos colaterales pero, en definitiva, asumibles por parte del grupo.

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