Todos sabríamos reconocer rápidamente a un delfín, una orca o alguna de las especies de ballenas que existen. Estos animales forman parte del orden de los cetáceos (Cetacea). Pero…

¿sabías que existen 80 especies de cetáceos, y que entre todas ellas hay enormes diferencias?

¿Qué es un cetáceo?

Los primero que hay que saber es que los cetáceos son mamíferos euterios, lo que significa que son placentarios, o lo que es lo mismo, sus crías se desarrollan en el útero y son alimentados por una placenta, como casi todos los mamíferos. Aristóteles fue quien acuñó el término «cetáceo», que significa ballena o monstruo marino, para referirse a los animales acuáticos dotados de respiración pulmonar. Y es que estos mamíferos están absolutamente adaptados al medio acuático, pero necesitan salir a la superficie para respirar.

Tienen un cuerpo hidrodinámico, parecido al de los peces y adaptado perfectamente a la vida en el mar, o en algunos casos, los ríos. La evolución ha transformado sus patas delanteras en aletas y las traseras prácticamente han desaparecido dando paso a una aleta caudal al final de la cola, formada por dos lóbulos dispuestos en horizontal que les ayuda a nadar hacia la superficie. En la parte superior de la cabeza tienen uno o dos espiráculos (fosas nasales) a través de los cuales pueden respirar en la superficie del agua.

Ballenas jorobadas o yubartas
Ballenas jorobadas o yubartas

¿Cómo se clasifican los cetáceos?

Existen tres subórdenes de cetáceos, uno de ellos con especies ya extintas (arqueocetos). Los otros dos, se dividen en cetáceos con barbas (misticetos), o vulgarmente llamados ballenas, y cetáceos con dientes (odontocetos).

Los misticetos, conocidos comúnmente como ballenas barbadas, son los animales más grandes que han existido en el mundo. Más, incluso, que los dinosaurios. El grupo lo forman rorcuales y ballenas divididos en 4 familias y 15 especies. Son carnívoros sin dientes que en su lugar, poseen en el maxilar superior de la boca unas barbas de queratina (parecido al material de las uñas) que filtran el agua que sale de su boca atrapando los organismos vivos de los que se alimentan (principalmente krill y pequeños peces o crustáceos).

Poseen una gruesa capa de grasa que les aísla de las bajas temperaturas en las aguas frías donde habitan y sus pulmones están adaptados para obtener un 80% del oxígeno del aire (en los humanos es un 20%), además de colapsar en lugar de resistirse a la presión. Esto les otorga la capacidad de sumergirse a grandes profundidades donde la presión es enorme.

Yubartas nadando en grupo. Por Tomas Kotouc | Shutterstock.com
Yubartas nadando en grupo. Por Tomas Kotouc | Shutterstock.com

Los odontocetos, o cetáceos dentados, poseen un hocico provisto de dientes. Tienen un solo espiráculo para respirar y una frente abultada que esconde debajo, la mayoría de veces, un órgano que utilizan para la ecolocalización llamado melón. Este órgano está formado de lípidos (grasas) que funcionan, parece ser, como una especie de almohadilla que ayuda a la percepción de los sonidos que viajan a través del agua.

Este orden de animales está formado por 8 familias que incluyen a los delfines (dentro de los cuales se encuentran las orcas y los calderones), delfines de río, marsopas, vaquitas marinas, cachalotes, zifios, belugas y narvales. A diferencia de las ballenas barbadas, los odontocetos pueden ser de tamaños muy diversos y poseen, en la mayoría de casos, una aleta dorsal.

Una manada de delfines comunes costeros salta del agua en la Bahía de Monterey, California. Por Chase Dekker | Shutterstock.com
Una manada de delfines comunes costeros salta del agua en la Bahía de Monterey, California. Por Chase Dekker | Shutterstock.com

¿Cuántas especies de cetáceos existen en el mundo?

Ballenas

Las ballenas se dividen en tres familias. La primera de ellas, los balénidos, incluye 4 especies: las 3 ballenas francas y la ballena de Groenlandia. La segunda, los escríctidos, una sola especie: la ballena gris. Y la tercera familia, los neobalénidos, incluye a la ballena franca pigmea. Estos animales pueden medir de 5 a 17 metros, pesar hasta 80 toneladas y vivir hasta 30 años.

Poseen un maxilar estrecho y arqueado lo que les otorga un perfil convexo. Se alimentan principalmente de pequeños crustáceos. A diferencia de los rorcuales, las ballenas no tienen pliegues gulares (dobleces en la piel de la parte inferior del cuerpo) y poseen un cuerpo más robusto que carece de aleta dorsal (menos la ballena pigmea).

Ballena franca y ballena de Groenlandia. Por shanesabin | Shutterstock.com
Ballena franca y ballena de Groenlandia. Por shanesabin | Shutterstock.com

Rorcuales y yubartas

Los rorcuales son la familia más abundante y diversa de cetáceos barbados. Incluyen a 8 especies de rorcual y a la yubarta o ballena jorobada. La principal característica de esta familia es la presencia de pliegues gulares en la garganta y región ventral. Estos pliegues se expanden enormemente cuando tragan grandes cantidades de agua para filtrarlos con sus barbas y obtener el krill del que se alimentan. Además, tienen una aleta dorsal.

Entre las especies de rorcual, destaca el rorcual azul que es el animal más grande que ha existido nunca, con hasta 34,5 metros de longitud, 173 toneladas de peso y capaz de almacenar a la vez 90 toneladas de agua y comida en su boca. Sus crías crecen una media de 4 kg a la hora durante los primeros meses de vida. Por otro lado, la yubarta, que se caracteriza por tener unas aletas más largas y una cabeza nudosa, emite largos cantos muy característicos que se pueden prolongar durante horas y escuchar en los océanos.

Rorcual azul y yubarta o ballena jorobada. By shanesabin | Shutterstock.com
Rorcual azul y yubarta o ballena jorobada. By shanesabin | Shutterstock.com

Delfines oceánicos

Actualmente existen 34 especies de delfines oceánicos, entre los que se encuentran las famosas orcas y los calderones. Estos animales miden de 2 a 9 metros, tienen un cuerpo fusiforme (alargado, con extremidades muy cortas y adaptado para nadar a gran velocidad), un hocico alargado (menos en el caso de los calderones) y un cerebro de gran tamaño con la corteza más desarrollada que en la mayoría de mamíferos. Todas las especies poseen el órgano de ecolocalización (melón).

Como curiosidad, estos animales, al igual que otros cetáceos, solo duermen la mitad de su cerebro. Así pueden seguir respirando y manteniéndose a flote con la otra mitad, ya que su respiración es voluntaria. En general, son animales muy sociables e inteligentes que forman grupos. En el caso de los calderones, su morro es casi imperceptible ya que tienen una “frente” muy prominente y un morro muy corto. Las orcas, por otro lado, son los delfínidos más grandes con una longitud de hasta 9 metros.

Delfín mular, orca y calderón o ballena piloto. Por shanesabin | Shutterstock.com
Delfín mular, orca y calderón o ballena piloto. Por shanesabin | Shutterstock.com

Delfines de río

Existen dos familias de delfines de río, divididas en 4 géneros y 7 especies. Todas ellas habitan en estuarios y cursos fluviales. Poseen unos hocicos largos y muy finos. Tienen una vista limitada o en algunos casos inexistente, lo que les ha llevado a desarrollar mucho su sentido de la ecolocalización. Tienen la aleta dorsal muy poco desarrollada y, a diferencia de los delfines oceánicos, que tienen las vértebras cervicales fusionaras, los delfines de río pueden girar su cabeza.

Como curiosidad, el delfín rosado del Amazonas, tal como indica su nombre, es de color rosa y es el delfín más grande de río con hasta 2,5 metros. Su flexibilidad le permite moverse entre los bosques inundados para cazar a sus presas y también lo hace más lento que los defines oceánicos.

Delfín del Ganges y delfín rosado del Amazonas. Por DKfindout.com and American Cetacean Society
Delfín del Ganges y delfín rosado del Amazonas. Por DKfindout.com and American Cetacean Society

Marsopas y vaquitas marinas

Las marsopas son los cetáceos más pequeños de todos. El término marsopa se suele aplicar a cualquier delfín de pequeño tamaño aunque esto es incorrecto. Son más robustas que los delfines y crían más vástagos que éstos, ya que son sexualmente maduras mucho antes. Tienen los dientes más aplanados, un hocico en forma de pico, menos prominente y una aleta dorsal triangular y pequeña, o incluso ausente.

La vaquita marina es la marsopa más pequeña de todas. Mide 150 cm y pesa 50 kg. Habita en el Golfo de California y es la especie de cetáceo que más peligra. Su principal característica es que parece tener unos labios prominentes. Actualmente existen unos 40 ejemplares y, aunque existen programas de recuperación, se considera una especie en peligro inminente de extinción.

Marsopa sin aleta y vaquita marina. Por Alona K | Shutterstock.com
Marsopa sin aleta y vaquita marina. Por Alona K | Shutterstock.com

Cachalotes

Dentro de los cachalotes, podemos distinguir en la actualidad a dos familias que incluyen a tres especies: el cachalote, el cachalote pigmeo y el cachalote enano. La diferencia entre ellos es principalmente el tamaño. El cachalote es el animal con dientes más grande que existe, con hasta 20 metros de longitud y 50 toneladas. Tienen la capacidad de sumergirse hasta 3 kilómetros y hasta 90 minutos. Se trata del depredador más grande que existe o ha existido. Poseen una cabeza enorme (un tercio de su longitud). No tienen aleta dorsal y su piel es rugosa. Además, emiten el sonido más intenso del reino animal, como un chasquido.

Una característica de los cachalotes es el espermaceti, una cera blanquecina presente en las cavidades del cráneo. Se cree que el órgano del espermaceti sirve de balasto biológico a los cachalotes para ayudarles en la flotabilidad. Antes de la inmersión, con el agua fría, esta cera se solidifica y su densidad genera una fuerza descendente que los ayuda a sumergirse. Durante la cacería, el oxigeno produce calor derritiendo el espermaceti aumentando la flotabilidad. Esta sustancia, muy valorada por los humanos para crear productos, puso en peligro las poblaciones de estos animales debido a la caza intensiva.

Cachalote y cachalote pigmeo. Por 3drenderings | Shutterstock.com
Cachalote y cachalote pigmeo. Por 3drenderings | Shutterstock.com

Zifios

Estos cetáceos están formados por 21 especies descritas. Pueden medir entre 4 y 13 metros y pesar de 1 a 15 toneladas. Su principal característica es que poseen un morro alargado y fino similar a algunos delfines, y dos surcos que convergen en la garganta. Además, en casi todas las especies de zifios, la mandíbula solo posee un par de dientes. Tienen aletas pequeñas en relación a un cuerpo alargado y muy robusto. Son animales muy esquivos que pasan la mayoría del tiempo sumergidos a grandes profundidades, por lo que se sabe poco de ellos.

Estos animales pueden hacer inmersiones extremas. La más larga registrada fue de 137,5 minutos a 2.992 metros de profundidad, realizada por un zifio de Cuvier. Para ello se siguieron a ocho ejemplares marcados vía satélite desde el Cascadla Research Collective en Estados Unidos.

Zifios o zífidos. (c) Namu-the-orca
Zifios o zífidos. (c) Namu-the-orca

Belugas y narvales

Estas dos especies de cetáceos pertenecen a la misma familia: los monodóntidos. Habitan las aguas glaciares del Ártico y norte de los océanos Pacífico y Atlántico. La beluga es el único cetáceo de color blanco (conocida como ballena blanca). No tiene aleta dorsal, y su frente es muy prominente ya que alberga un órgano melón de gran tamaño y deformable. Miden hasta 5,5 metros y pesan hasta 1.600 kg. Su cuerpo tiene más grasa que otros cetáceos que las protege de las frías aguas. La ecolocalización y su gran oído permite a las belugas encontrar respiraderos bajo las placas de hielo árticas. Como curiosidad, es el cetáceo con más movilidad facial, ayudado por su melón deformable.

Pero quizá el cetaceo más curioso de todos sea el narval. Los machos de esta especie presentan un colmillo de hasta dos metros y 10 kilogramos, retorcido de manera helicoidal y que se asemeja a un gran cuerno. Estos animales pueden sumergirse a grandes profundidades para obtener alimentos (peces y crustáceos). Miden entre 4 y 4,5 metros y pesan entre 100 y 1600 kg. Son grises con patrones moteados y tienen el vientre blanco. Se los conoce como unicornios del mar.

Beluga y narval. Por shanesabin | Shutterstock.com
Beluga y narval. Por shanesabin | Shutterstock.com

La extinción de los cetáceos

Son muchas las medidas internacionales que protegen a los cetáceos. Las medidas de prohibición de la pesca de ballenas y los esfuerzos para su conservación han conseguido que algunas especies, como la ballena jorobada, pasen de un estado “vulnerable” a “preocupación menor” en la lista de la UICN. Sin embargo, los pequeños cetáceos costeros y de ríos no han tenido tanta suerte. Algunos como la vaquita marina están en peligro inminente de extinción.

Un cuarto de todas las especies de cetáceos están en peligro, y teniendo en cuenta que más de la mitad de estos animales están en la lista de la UICN en la categoría de “datos insuficientes”, seguramente podrían ser muchas más. Son diversas las causas de su decrecimiento: colisiones con embarcaciones, redes de pesca, deterioro de sus hábitats, reducción de sus fuentes de alimento y la contaminación acústica en sus hábitats generada por el hombre y sus embarcaciones.

Calderón común. Por Andrew Sutton | Shutterstock.com
Calderón común. Por Andrew Sutton | Shutterstock.com

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