Al igual que ocurre en los seres humanos, muchos animales se ayudan de estructuras, herramientas y construcciones creadas por ellos mismos para la realización de sus tareas diarias: habitar un hogar, alimentarse, comunicarse con individuos de su misma especie… Son labores usuales en el día a día de un animal. La eficacia de las estructuras que construyan o elaboren determinará, en buena parte, el éxito en sus cometidos, e incluso podrá garantizar algo tan importante como su supervivencia.

La arquitectura animal es, por tanto, un elemento esencial en la vida de muchas especies; y ser un buen arquitecto o constructor les beneficiará a la hora de cumplir con sus funciones vitales. Por ejemplo, la correcta construcción de un hogar (un nido, una madriguera, etc.) facilitará, entre otras cosas, un adecuado almacenamiento de comida, el control físico del entorno por parte del individuo (agua, intercambio de gases, etc.) y el posible éxito reproductivo. La complejidad de estas estructuras es muy variable, así como las funciones de cada construcción. A continuación, vamos a descubrir algunas de estas funciones, y a los curiosos arquitectos que las elaboran.

Un pájaro tejedor anida en un árbol de bambú. Por Platoo Stock Photography | Shutterstock.com
Un pájaro tejedor anida en un árbol de bambú. Por Platoo Stock Photography | Shutterstock.com

Estructuras para controlar la temperatura

En el mundo animal, existen diversas estructuras que permiten conseguir un preciso control de la temperatura, mediante la captura, la conservación y la disipación del calor. Es el caso de los termiteros de muchas especies de termitas que, gracias a las paredes de la construcción, se reduce la pérdida de calor y se obtiene un suministro agradable de sombra. Es habitual, además, que estas estructuras estén orientadas en dirección norte-sur, beneficiándose de una mayor insolación. Por otro lado, los termiteros poseen diferentes modelos de circulación del aire, favoreciendo la ventilación (y, en consecuencia, la oxigenación y la respiración).

Termiteros (Nasutitermes triodae), Parque Nacional de Kakadu, Australia. Por Piotr Gatlik | Shutterstock.com
Termiteros (Nasutitermes triodae), Parque Nacional de Kakadu, Australia. Por Piotr Gatlik | Shutterstock.com

Sin embargo, para que estas estructuras sean eficaces, es necesario tomar una serie de decisiones: lugar de construcción, tipo de arquitectura, tipos de materiales, orientación… En definitiva, hay que buscar distintas soluciones para diferentes tipos de ambientes. Por ejemplo, la araña espinosa (Micrathena gracilis) construye su telaraña en función del entorno: con orientación norte-sur en sitios sombreados, y con orientación este-oeste en lugares abiertos. Como vemos, la orientación está muy relacionada con la termorregulación.

Estructuras para controlar el agua y la humedad

Una correcta arquitectura puede servir para controlar de manera eficaz el agua y la humedad, factores vitales para la supervivencia de las especies. Por ejemplo, hay diversas estructuras que pueden ofrecer protección frente a la lluvia (como el caso de los termiteros del género Cubitermes), protección frente a la desecación (los capullos que protegen la pupa de muchos insectos) o que pueden actuar como barrera natural ante el agua, como la construcción presas y diques por parte de los castores.

 

Una presa construída por castores. Por O Brasil que poucos conhecem | Shutterstock.com
Una presa construída por castores. Por O Brasil que poucos conhecem | Shutterstock.com

Un ejemplo curioso es el protagonizado por una especie de cangrejo violinista (Uca uruguyensis), cuyos refugios están repletos de aire ofreciendo una mayor protección y resistencia frente a las mareas.

Estructuras de defensa frente a depredadores

Cuando un animal construye un hogar, suele ser además un tipo de estructura defensiva, que ayuda a que los futuros residentes no sean capturados por sus depredadores. En este sentido, la defensa se puede aplicar de dos formas: mediante una prevención de la invasión (evitando la detección) y mediante una defensa mecánica.

En cuanto al primero de los casos, existen muchas especies de aves que utilizan la cripsis, es decir, los nidos que construyen o que habitan se parecen al entorno, evitando así su localización: por ejemplo, el alcaraván común (Burhinus oedicnemus) es un ave esteparia que anida en el suelo, mimetizándose con el medio. Otras aves, como el carutié carirrojo (Cranioleuca erythrops), enmascaran los nidos con vegetación colgante, haciendo que no parezca comestible.

Como ya hemos comentado, también puede existir una defensa mecánica mediante distintos tipos de estructuras. Un ejemplo llamativo es el de un pequeño insecto del género Acanthaspis, el cual recubre su cuerpo con polvo, tierra, y con los cadáveres de las hormigas que ha depredado, obteniendo así protección frente a arañas y geckos. Otro tipo de insectos recurren, por ejemplo, a excrementos para recubrir su cuerpo, consiguiendo mayor distracción.

Acanthaspis petax. Por NanaChye | Shutterstock.com
Acanthaspis petax. Por NanaChye | Shutterstock.com

Telas de araña: una estructura especial

Las telas de araña son un tipo de estructura particular, ya que en ellas existe un conflicto entre visibilidad y resistencia; es decir, las telas más discretas tienen la capacidad de capturar presas más pequeñas, mientras que las telas más resistentes son más visibles frente a los depredadores. Por ejemplo, las telas de Theridiosoma globosum tienen una densidad baja y son difíciles de detectar por depredadores y presas. Sin embargo, sólo resisten impactos pequeños, como los de pequeñas moscas, que son incapaces de detectar la tela incluso en condiciones de luz intensa.

Las telas de araña son estructuras sorprendentes, en las que podemos encontrar casos muy curiosos. Por ejemplo, las telas del género Nephila tienen tonalidades diferentes en función de las condiciones ambientales: en otoño, son de un color más amarillento, al igual que en lugares bien iluminados. En cambio, en sitios con poca luz, se vuelven blancas. Otro caso es el de la araña tigre (Argiope argentata), cuyas telas se tornan azules y verdes de modo que son menos detectables por los insectos. Por último, hay arañas que decoran las telas (mediante patrones y otros métodos), la cuales atraen más a las presas.

La araña orbe dorada (Nephila plumipes) también conocida como araña tigre en Australia. Por Stephane Debove | Shutterstock.com
La araña orbe dorada (Nephila plumipes) también conocida como araña tigre en Australia. Por Stephane Debove | Shutterstock.com

Las estructuras también afectan a la comunicación intraespecífica e interespecífica

Los cangrejos violinistas (género Uca) construyen sus refugios en función de dos factores (los refugios tienen una función dual): la territorialidad y el cortejo. En este sentido, los cangrejos colocan unas pelotas de barro en las entradas de las guaridas, consiguiendo así dos objetivos: el primero, proteger el refugio frente a depredadores, y el segundo, atraer a las hembras (favoreciendo la selección sexual). Se ha demostrado, además, que estos refugios atraen a hembras de especies no constructoras, por lo que la construcción de una guarida protegida es, parece ser, el recurso más valorado por las hembras.

Las estructuras durante el cortejo

Como ya sabemos, una adecuada selección sexual para la obtención de descendencia es uno de los objetivos más esenciales de todos los seres vivos (función vital de reproducción). Para poder conseguirlo, muchas especies se ayudan de construcciones y estructuras que favorecerán, durante el cortejo, esta selección.

Por ejemplo, en urracas (Pica pica) se ha estudiado que, cuanto mayor es el nido de la pareja, mayor es la puesta de la hembra (hay una mayor inversión). Algo parecido ocurre en el caso de los estorninos negros (Sturnus unicolor): los machos que aportan más plantas verdes al nido, obtienen un mayor éxito reproductivo. Estas aves comienzan la construcción del nido, y atraen a las hembras por medio de plantas verdes y flores, que dejan de aportar cuando la hembra comienza la puesta.

Sin embargo, el caso más llamativo puede que sea el de los pájaros jardineros, verdaderos maestros de la arquitectura animal. Durante el cortejo, realizan la construcción de unas estructuras denominadas “glorietas”, que sirven para atraer a las hembras y favorecer la selección sexual. Las hembras eligen a los machos en virtud de la protección que ofrezcan estas glorietas, la complejidad de los ornamentos y la estética de la estructura (glorietas más firmes, simétricas y coloridas).

Pergolero satinado​ (Ptilonorhynchus violaceus) en su nido lleno de objetos azules recolectados. Por Luke Shelley | Shutterstock.com
Pergolero satinado​ (Ptilonorhynchus violaceus) en su nido lleno de objetos azules recolectados. Por Luke Shelley | Shutterstock.com

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