Cuando se habla de homosexualidad, para muchas personas la idea recurrente es que se trata de algo antinatura. Pero, ¿qué significa antinatura? Según la definición del término se trata de algo que va en contra de las leyes naturales o humanas, especialmente en lo relativo a la moral.

Y es que la homosexualidad es algo que ha venido siempre asociado exclusivamente al ser humano, a su psique y a su comportamiento. Un macho nace con la predisposición de aparearse con una hembra puesto que el fin es la reproducción de la especie. Eso dicta la naturaleza. Pero, ¿es realmente así?

En el reino animal existen muchísimas muestras de homosexualidad que desmontan por completo las teorías que asocian estas prácticas a algo puramente mental y cognitivo en torno al ser humano. De hecho, en algunas especies supone una ventaja evolutiva respecto a sus congéneres.

Estudios y referencias científicas

En 1995, el científico zoólogo Konrad Lorenz publicó un estudio en el que estudió el comportamiento de 1.500 especies animales. Observó que, de todas ellas, 450 mostraban relaciones sexuales, cortejos, uniones afectivas, de pareja e incluso la crianza de hijos entre individuos homosexuales. Desde primates, hasta parásitos intestinales.

Una década después, un estudio de la Universidad de California dirigido por el doctor Nathan Bailey y publicado en Trends in Ecology & Evolution confirmaba que en todas las especies del reino animal se podían hallar muestras de conducta sexual entre individuos del mismo sexo.

Estas conductas eran de carácter distinto según cada especie, pero en la mayoría de casos suponían un mecanismo evolutivo y de ventaja, como en el caso de los delfines, donde los machos utilizan la sexualidad para establecer lazos y formar alianzas. En otras especies, como la mosca de la fruta o, en general, los insectos, se da por la incapacidad ocasional de estos animales de diferenciar entre sexos.

Jirafas en Sudáfrica. Por Luca Galuzzi | [CC BY-SA 2.5]
Jirafas en Sudáfrica. Por Luca Galuzzi | [CC BY-SA 2.5]

Gansos homosexuales y la teoría evolutiva

Los gansos son animales monógamos. Pasan su vida con una sola pareja y si ésta muere pueden buscar a otra. En Canadá, hasta un 30% de estas parejas, según algunas fuentes, se dan en relaciones homosexuales.

El biólogo Kurt Kotrschal, basándose en los estudios de Konrad Lorenz, ha dedicado muchos años de estudios sobre estos animales. Sus investigaciones apoyan la idea de la homosexualidad como algo útil para la especie. Lorenz, en 1963, afirmó que las parejas de machos tienen más posibilidades de estar en un nivel superior dentro de las colonias de gansos. Esto les permite fecundar a las hembras solitarias y seguir con sus parejas afectivas del mismo sexo. Se trata de una de las teorías entorno a la idea de la homosexualidad como ventaja evolutiva, aunque no es la única.

Estos estudios ahondan, de hecho, en la idea del comportamiento homosexual como respuesta evolutiva a los cambios ambientales. El entorno es lo que determina estos cambios, llevando a las especies a variar sus comportamientos sexuales y afectivos.

Dos gansos canadienses (Branta canadensis) - En este caso, macho y hembra. Por Ger Bosma Photos | Shutterstock.com
Dos gansos canadienses (Branta canadensis) – En este caso, macho y hembra. Por Ger Bosma Photos | Shutterstock.com

Animales con comportamientos homosexuales

En el caso de los bisontes americanos, los turones o los elefantes, tanto machos como hembras se han observado cortejando y montando a individuos de su mismo sexo. En el caso de las jirafas, 9 de cada 10 emparejamientos ocurren entre machos. Los bonobos forman sociedades matriarcales, donde el 60% de las relaciones sexuales ocurren entre hembras. En los leones, un 8% de las cópulas observadas son entre machos, y en el caso de los perros, son numerosos los estudios de investigación que afirman la existencia de patrones de comportamiento homosexual.

Si nos adentramos en el mundo de las aves, todas aquellas que tienen hábitos de relaciones parentales muestran en mayor o menor medida prácticas de este tipo. Entre los cisnes negros, hasta un cuarto de las parejas son homosexuales. Los pingüinos han formado parejas del mismo sexo incluso en zoológicos de diversas partes del mundo. Existen estudios que han demostrado la existencia de hasta un 85% de parejas lésbicas en poblaciones de gaviotas occidentales. Y no son los únicos. Palomas, buitres, ibis, lagartijas, ovejas, macacos, hienas, moscas, libélulas y un sinfín de animales estudiados ponen en jaque el concepto “antinatura” referido a la homosexualidad.

Leones macho. Por Laurence Barnes
Leones macho. Por Laurence Barnes

El tabú social frente a la ciencia

Es curioso observar como el fuerte rechazo a la homosexualidad, por parte de la mayoría de sociedades durante la historia, ha desfavorecido la visibilidad de una realidad muy distinta. Realidad donde las relaciones entre individuos del mismo sexo se dan en todas las especies y forman parte de su crecimiento evolutivo.

Thierry Lodé, biólogo experto en sexualidad animal, explicó como la comunidad científica ha considerado durante mucho tiempo las prácticas homosexuales en animales como una patología o perturbación, influenciados por la herencia judeo-cristiana.

En la mayoría de casos, los estudios sobre este tema no se materializaban por el temor al rechazo por parte de la comunidad científica en un panorama social teñido de machismo y homofobia. Incluso hoy en día, sigue siendo un tema tabú en muchos lugares del mundo donde la homosexualidad es una práctica prohibida o incluso penada con la muerte.

Dos pingüinos Africanos (Spheniscus demersus). Por Andrew M. Allport | Shutterstock.com
Dos pingüinos Africanos (Spheniscus demersus). Por Andrew M. Allport | Shutterstock.com

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